25.7.12

Muertos, S.A.

Unan la cronica nera italliana, un poco de Marsé, otro de Vila-Matas y de Manhattan Transfer... Y busquen a un muerto llamado José García
El escritor barcelonés Jordi Corominas. foto: Elena Figoli. fuente:elmundo.es
Era miércoles, 17 de mayo de 2006. José García paseaba camino de casa de su hija. Nunca le había interesado demasiado el fútbol, así que le traía sin cuidado que quedaran minutos para que el FC Barcelona se midiera al Arsenal en la final de la Copa de Europa, nada menos. José García paseaba, ajeno a todo, por una Barcelona desierta, sin poder imaginar que aquella sería la última tarde que paseara porque cada minuto que pasaba era un minuto menos que le quedaba de vida. ¿Y quién iba a acabar con su vida, la vida de un tipo cualquiera, que no ha hecho daño a nadie, que sólo ha salido a dar un paseo una tarde especialmente tranquila? Nada menos que su hijo: José García. La primera novela negra de Jordi Corominas, 'José García' (Barataria) reivindica las historias que se esconden tras las iniciales en las noticias de los periódicos.
"Me gusta pensar en todas las cosas que pasan al mismo tiempo. Mientras yo me tomo este café aquí, puede estar muriendo alguien al otro lado de la ciudad. Esas cosas me fascinan"
"No empezó siendo una novela. En realidad empezó siendo un relato. Pero cuando lo tuve listo pensé que sería perfecto para iniciar una historia que fuese engarzando detalles de la vida cotidiana de muchos personajes. Realzar la anécdota. Convertir a los seres anónimos en héroes. Aunque sea en héroes caídos. Porque lo cotidiano está muy desdeñado hoy en día". Es Jordi Corominas quien habla. Escritor, poeta e inquieto entrevistador, descubrió su pasión por la crónica negra en Italia, país en el que vivió dos años. "Descubrí que había una sección en las librerías dedicada a la crónica negra y que los libros que podían encontrarse allí trataban la crónica negra de forma muy humana. Al estilo Buzzati: quién es el asesino, quién la víctima y por qué y en qué momento de sus vidas confluyen. Es decir, asesino y víctima como dos líneas temporales condenadas a cruzarse para mal", cuenta Corominas. Lo que en su caso, tirando del absurdo, se traduce en José García padre cruzándose fatalmente con José García hijo.
La ciudad tiene un papel importante. "Me gustaba la idea de que la ciudad estuviese encerrada en sus casas, en los bares, que no hubiese nadie en la calle, y que el narrador se fijara en dos personas, perdidas en una cuadrícula: Barcelona", asegura. "Cada ciudad determina cómo se comportan las personas que viven en ella. Y a la vez me sugiere una polifonía, porque toda ciudad es polifónica, está repleta de voces. Tenía en mente novelas de principios del siglo XX como 'Manhattan Transfer', que supieron recoger muy bien esa polifonía y que siempre me han fascinado", apunta, respecto a la manera en que está narrada la historia. Tras la muerte de José García, el relato se enzarza en otras muchas muertes que tienen que ver con el vecino que lo vio todo desde el balcón, y que, lo que son las cosas, también se llama José García, y con la camarera del 'frankfurt' al que solía ir a menudo tanto la víctima como el vecino que además de haber presenciado la muerte del otro José García, descubrió un cadáver en Italia, hace mucho tiempo.
"Lo que intento es captar la totalidad de la realidad. Creo que la literatura debería ser capaz de captar todo lo que ocurre. Me gusta pensar en todas las cosas que pasan al mismo tiempo. Mientras yo me tomo este café aquí, puede estar muriendo alguien al otro lado de la ciudad. Esas cosas me fascinan", asegura el escritor, que dice haber elegido un espacio "muy Marsé" y a la vez "muy Vila-Matas", no ya por la ciudad de Barcelona en sí, sino por el barrio de Gràcia. "De Vila-Matas además he tomado su fascinación por el absurdo de la realidad, o, mejor dicho, de la realidad como un absurdo trascendente". Interesado "por la normalidad, que es de todo menos normal", Corominas, destacado cronista negro en publicaciones especializadas, se embarcó, tras finalizar 'José García', en la investigación para un ensayo sobre Enriqueta Martí, la llamada Vampira del Raval. Con la intención no de echar más leña al fuego de la leyenda sino todo lo contrario. "Quiero desmitificar al personaje", confiesa. Extirparle las iniciales al mito.

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