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25.2.10

Baksi: "O la viuda de Larsson retira su libro o no habrá cuarto 'Millenium"

LA OTRA NOVELA NEGRA
El amigo de Larsson publica un libro con los recuerdos de los años que trabajó junto al escritor

Kurdo Baksi, a sus anchas. fOTO; fUENTE: La Vanguardia.es

La familia de Stieg Larsson tiene miedo de lo que la viuda del autor de la trilogía que ya ha vendido 30 millones de ejemplares en el mundo pueda contar en sus memorias por eso, si no las retira, impedirá que se publique el remate de Millenium, ha anunciado en Madrid Kurdo Baksi.

"Baksi, al que Larsson dedicó un personaje homónimo en su tercera entrega de la trilogía, ha escrito Mi amigo Stieg Larsson (Destino), con los recuerdos de los 12 años que trabajaron juntos, un libro, según el escritor, "de amistad, sin especulaciones".

Baksi ha explicado que "desde ayer" el conflicto "emocional y económico" entre el padre y el hermano de Larsson y su compañera durante 32 años, Eva Gabrielsson, ha entrado en una nueva dinámica. "No quiero comentar por qué o de qué se trata, pero pienso que esa flor en el desierto -Eva- que estaba seca va a empezar a crecer normalmente junto a las otras dos -el padre y el hermano-", ha asegurado Baksi.

El amigo de Larsson, que ha sido muy criticado, entre otros, por la propia Gabrielsson, por algunas de las cosas que cuenta en el libro, sostiene que a la guerra por la herencia -la ley sueca sólo protege el derecho de los matrimonios- ahora se le ha sumado "otro conflicto: entre las 200 páginas que Eva guarda en su casa del cuarto manuscrito de Millenium y su propio texto. "Si Eva publica en noviembre [sus vivencias con Larsson] habrá muchos problemas. La familia tiene miedo de lo que ella cuente y si, al final, sale no autorizarán que haya un cuarto Millenium", subraya Baksi, que no se recata en decir que a pesar de que la familia "da" a la viuda "dos millones de euros" ella "quiere todos los euros".

Él está confiado en que habrá "acuerdo" y en que Mi amigo Stieg Larsson será el único libro que haya "en mucho tiempo" sobre la vida del escritor, fallecido de un infarto en 2004, a los 50 años, sin que viera publicada la trilogía que ya ha vendido en España 3,5 millones de ejemplares.

Asegura que las duras críticas que hace Gabrielsson a su libro -cuya salida en España se ha adelantado dos meses ante la expectación que ya ha causado en Suecia, donde en un mes se han distribuido 20.000 ejemplares- son en vacío, porque ella no ha leído el texto, sino su abogado. "Si lo lee cambiará su opinión y me mandará flores", afirma ufano, aunque lo cierto es que sus comentarios "en blanco y negro" sobre Larsson, del que cuenta que asistió con 15 años a la violación de una adolescente y que no fue capaz de reaccionar, son a veces poco amistosos.

En su libro, Baki describe a un Larsson alto de ética e imparcialidad en su trabajo para la agencia de noticias TT; sin escrúpulos por mandar a un chico de 17 años a que se infiltrara en un grupo neonazi; o de coherencia en la práctica de su lucha feminista. Aunque también alaba su compromiso, su lucha contra el racismo, la pobreza y la desigualdad y su olfato periodístico sin parangón.

Afirma, en contra de lo que sostiene Gabrielsson, que la relación con su familia era "perfecta" aunque, ha matizado hoy, "a la sueca: se veían pocas veces al año. Lo malo empezó a partir del 16 de agosto de 2005 [cuando se publica Los hombres que no amaban a las mujeres] y se desata el conflicto jurídico y económico".

Baksi, explica que su papel en el libro ha sido "el de cámara que registra los últimos 12 años de su vida sin pensar quién puede enfadarse por ello", y ha dicho que su amigo es "el Roberto Bolaño" de Suecia, por su dedicación "a los silenciados del mundo, por su muerte prematura, y por la devoción que despierta".

Cuando él editaba los libros dedicados a racismo o derechos humanos que escribía Larsson vendía 810 ejemplares, ahora, dice, se publican en 42 idiomas con lo que su vida ha cambiado radicalmente: "mi agenda la planifican periodistas de todo el mundo que quieren hablar conmigo pero quiero que quede claro que aunque él era Mozart yo no soy Salieri".

27.9.09

'Para Larsson la ideología estaba antes que la literatura'

Kurdo Baksi, mecenas de Stieg Larsson, habla del autor de 'Millenium'
Laura Jurado
Hace doce años que su vida se cruzó con la de Stieg Larsson en Suecia. La revista Expo les unió en una incansable investigación por el mundo oscuro que ocultaban las fachadas blancas de su país. Confiesa que su amigo firmó muchos artículos con su nombre y que él mismo no abrió las páginas de Los hombres que no amaban a las mujeres hasta un año después de la muerte de Larsson. Ahora, engullido por el éxito que el propio autor no pudo disfrutar en vida, el editor y periodista Kurdo Baksi se pasea como su "embajador a este lado del mundo" por los platós literarios para desvelar los entresijos de la trilogía Millenium. Un best seller que ayer logró abrirse un hueco en las Conversaciones de Formentor.
Pregunta.-Larsson no disfrutó del éxito de sus libros por apenas unos meses. Muchas veces ha dicho que no habría cambiado su forma de ser pero que sí se preparó para ser rico y famoso. ¿Millenium era su gran esperanza?
Respuesta.-Sus temas y sus formas no eran bienvenidos en los periódicos de su país y tampoco él era conocido. En los libros encontró un espacio más libre y los utilizó como una continuación de sus artículos.
"El retrato que crea de su país es una antifotografía, la imagen que los suecos no quieren aceptar"
P.-Aunque triunfara pese a Suecia
R.-Si los medios y el gobierno suecos le hubieran dado un mínimo de ayuda yo hoy no estaría aquí, pero nadie lo hizo. Suecia nunca ha luchado tanto contra un hombre como contra Larsson y eso sin planificarlo.
P.-Usted contaba en la entrevista con Emili Manzano que llegó a Suecia por motivos políticos y se encontró con un país abierto y hospitalario. ¿Cuándo descubrió ese otro lado del país que retrató su amigo?
R.-Tardé exactamente siete años y tres meses. Publiqué la revista 'Blanco y negro' y me obligó a ver ese otro lado. El asesinato del primer ministro Olof Palme en 1986 fue el principio del cambio. La violencia aumentó, especialmente contra los niños y las mujeres. Surgieron palabras nuevas como 'pedofilia' o 'antifeminismo' y los vecinos empezaron a tener miedo de sus propios vecinos. Ya no era el país que el resto del mundo imaginaba.
"Era un hombre con muchas ambiciones pero muy pocos recursos y eso le creaba cierta dependencia"
P.-Y mientras el país siguió manteniendo su impecable fachada.
R.-Suecia tenía tres famas: la democracia, el nivel económico y la igualdad de la mujer. Hizo de esto último un símbolo de las libertades cuando realmente no lo practicaban ni en su propio país donde la mujer ganaba un 18% menos que el hombre y no dejaban de crecer los delitos sexuales.
P.-¿Larsson acabó con el icono de la Suecia perfecta?
R.-El retrato que crea de su país es una antifotografía, la imagen que los suecos no quieren aceptar pero sí fuera. Ahora hay mucho enfado por su éxito pero también están los que renegaron de él y ahora cambian su versión de los hechos.
P.-Con los años y los kilos acabó por suavizarse políticamente. ¿Podría haber acabado él también tras esa fachada que retrataba?
R.-Creo que su cabeza seguía siendo trotskista pero quizá evolucionó públicamente para conseguir más ayuda. Era un hombre con muchas ambiciones pero muy pocos recursos y eso le creaba cierta dependencia.
P.-Félix de Azúa hablaba ayer sobre la "inmoralidad" de aprovechar elementos reales para construir la ficción. ¿Larsson quería hacer literatura o denuncia?
R.-Bueno, podría decirse que hay tres tipos de escritores: los que hacen pura literatura, que quieren parecerse a Dostoievski o a Zola; otros escriben por dinero y los terceros son idealistas. Para Larsson la ideología estaba antes que la literatura, por último siempre quedaba el dinero.
P.-¿España tiene alguna particularidad que explique el éxito de la trilogía?
R.-Sí, los libros han funcionado mucho mejor en sociedades más críticas con su sistema, menos conformistas políticamente. Y en el caso de España la rebeldía 'feminista' de Lisbeth Salander también ha servido.
P.-Sin embargo a usted le costó más de un año ponerse con el primer libro.
R.-La verdad es que sí. Mientras Larsson estaba vivo no creí en sus visiones sobre el éxito de sus novelas. El primer libro se publicó justo el día de mi cumpleaños. No dejaba de recibir llamadas y cartas de gente que me lo recomendaba pero entonces para mí pesaba más la pérdida de mi amigo y tuve que pasar una especie de proceso de duelo hasta que fui capaz de leerlos.
P.-¿Cómo habría vivido él el 'milleniumismo'?
R.-A su muerte han seguido dos novelas negras: la del éxito de su trilogía y la del conflicto por su herencia. En lo primero estoy seguro de que nunca imaginó el nivel al que llegarían sus libros y también que no habría dado tantas entrevistas. Le tenía miedo a la vida pública, a los grandes periódicos.
P.-¿Y de lo segundo?
R.-Me duele que una persona que tanto defendió a las mujeres haya dejado a la suya en una situación que ahora le supone tantos problemas. Nunca he visto un conflicto con su familia ni con Eva, su mujer, y creo que su herencia es algo con lo que no contaba en su vida, quizá por eso lo descuidó.
P.-¿Usted que piensa?
R.-Bueno, he trabajado en muchos conflictos y sé que quien quiere interceder es el que peor acaba, por eso yo no quiero posicionarme. Yo sólo quiero ser un embajador de Larsson y dar una imagen más real de él que incluya tanto lo bueno como lo malo.

11.9.09

La trilogía Millenium. Un misterio para leer

Naomi Rapace, personifica a Lisbeth Salander


Por Sandra Duque Cely
Ante la tumba de Larsson se ha formado una cruenta disputa entre dos bandos: los acérrimos fans de Millenium y algunos puristas de la literatura, quienes le adjudican a un misterio paranormal el impresionante éxito de ventas de la trilogía compuesta por Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire.
Éste, como todos los grandes enigmas, es engañosamente sencillo: la trilogía de Larsson marcó el inicio de un nuevo capítulo en la historiografía de la novela negra, esa que Paco Ignacio Taibo II definió como aquella que "investiga algo más que quién mató o cometió el delito e investiga a la sociedad en la que los hechos se producen. Empieza contando un crimen, y termina contando cómo es esa sociedad".
De la misma forma en que Quentin Tarantino crea en Kill Bill el personaje de La novia, interpretado por Uma Thurman, para poner en la palestra el prototipo de una anti heroína nunca antes vista en las películas de acción; Larsson recrea el personaje más anti heróico y entrañable de la novela negra: Lisbeth Salander. Una investigadora dueña de una moral muy particular, hacker superdotada, completamente fuera de las convenciones sociales, capaz de asumir su conducta sexual y de decidir sobre su vida sin lloriqueos ni dependencias, que a fin de cuentas, resume en sí misma esa condición disfuncional que caracteriza nuestra época.
La elaboración de la ficción en Millenium se sustenta en el manejo de su estructura: tres novelas sumamente ágiles cuyo hilo contuctor son los incidentes protagonizados por Lisbeth Salander y Mikael Blomvkist, donde la principal ventaja para el lector es que pueden ser leídas independientemente y alterando su orden de aparición sin perderse de la trama.
Cada una inicia con un texto preliminar, en apariencia desligado del resto de la historia, que en realidad dará el contexto del relato: en la primera, el descubrimiento del asesino se hará a partir de la interpretación de pasajes bíblicos; la segunda historia se desarrollará en torno al teorema de Fermat, que estuvo sacando de quicio a los matemáticos durante cuatroscientos años y, finalmente, la última novela de la trilogía tendrá como motivo la participación histórica de las mujeres en diversas contiendas bélicas.
Si Conan Doyle legó a la literatura el investigador más profundamente analítico de la historia, Larsson se apuntó no menos con el método Salander, cifrado en las posibilidades de intrusión en los actuales sistemas informativos.
No puede negarse que Larsson y su trilogía Millenium han generado una suerte de excitación colectiva, capaz de contagiarse con la misma velocidad del aH1N1, pero tampoco que nadie va a devorar más de 2.000 páginas por simple presión mediática.
Leer a Larsson es identificarnos con una porción de nuestro mundo y, tal como diría el brillante Luis Bardamu: "Si algún sentido tiene escribir algo, escribir cualquier cosa, es el de rastrear por afinidades y encuentros, en un mundo pleno de desencuentros. Un encuentro, por pequeño que sea, será siempre una alegría".
fuente: eltiempo.com