6.2.10

Asa Larsson mezcla crimen y maltrato a las mujeres en 'Sangre derramada'

BCNEGRA
Su protagonista, Rebecka Martinson, debe enfrentarse a la realidad de las mujeres maltratadas en una obra donde la soledad y la dificultad de elegir el camino correcto son los temas de fondo
Åsa Larsson. Foto: fUENTE: La Vanguardia.es

"Sangre derramada, la segunda novela de la escritora sueca Åsa Larsson, plantea un brutal asesinato y obliga a su protagonista, Rebecka Martinson, a enfrentarse a la realidad de las mujeres maltratadas en una obra donde la soledad y la dificultad de elegir el camino correcto son los temas de fondo.

En Sangre derramada, Larsson construye de nuevo un universo de personajes complejos donde las mujeres luchan por defender su espacio en Kiruna, una pequeña ciudad más allá del Círculo Polar, donde los hombres son los que mandan.

Rebecka es una joven abogada que no ha conseguido recuperarse del impacto de haber matado a tres hombres para proteger a dos niños, Anna-Maria es la policía encargada de la investigación, de su casa y de sus tres hijos y Lisa vive sola con sus cinco perros en un intento de olvidar los abusos que sufrió durante su juventud.

"Escribir sobre mujeres es interesante porque ellas extienden su parte femenina a todo lo que hacen, hasta en una investigación criminal", ha comentado la autora Åsa Larsson.

Al mismo tiempo, la escritora ha observado las mujeres "son un desafío para los malos porque parecen muy frágiles pero luego son muy peligrosas" y ha explicado que toma como referencia para sus novelas a personajes como Miss Marple de Agatha Christie o la heroína de las tiras de cómic de Peter O'Donnell, Modesty Blaise.

La popular escritora sueca, que recientemente ha empezado a escribir guiones para televisión, ha explicado que escribió esta segunda novela casi con tanto placer como la primera, "Aurora boreal", porque "por entonces todavía no había salido la primera y no sabía nada de críticas ni de prensa", a lo que ha añadido que jamás pensó que nadie, excepto su madre, leería sus libros.

Åsa Larsson dejó su carrera de abogada para dedicarse a escribir y, aunque ahora reniega de su profesión ("si buscas un mundo donde el dinero es lo único que importa, ése es el de los abogados", ha afirmado resuelta), ha reconocido que haber trabajado en contacto con criminales le ha ayudado a entender el mundo de otra forma.

"En los tribunales veía a hombres y mujeres que habían hecho cosas horribles bajo la influencia de enfermedades mentales o drogas", ha relatado la autora de Sangre derramada, que ha añadido: "conocerlos y escuchar sus historias terribles me ayudó a entender que no hay monstruos, sólo hombres".

Por eso en las historias de Åsa Larsson los malos nunca son muy malos ni los buenos, muy buenos: "todos somos capaces de hacer cosas horribles bajo presión, está en la naturaleza humana". Además, la escritora ha opinado que la novela negra es un género que tiende a la crítica social porque "el crimen siempre es una situación muy extrema donde exploras la culpa, el bien y el mal y siempre sale una discusión moral de ello".

Larsson ha trasladado el peso de este debate al personaje protagonista de Rebecka Martinsson y ha reconocido: "ella representa una parte de mi, me reconozco en ella porque es solitaria y a menudo se siente fuera de lugar".

Y es que, como Larsson, Rebecka es abogada, viene del norte de Suecia "donde la gente es más ruda, bebe más y dicen más palabrotas" y por ello se siente "una extranjera en el mundo de los abogados, aunque que tampoco pertenece al norte porque es abogada y trabaja en el sur".

Åsa Larsson se encuentra en Barcelona para participar en BCNegra, el encuentro dedicado a la novela negra, la autora ha publicado en Suecia cinco de las seis novelas que tiene previstas de la serie de Rebecka Martinsson y en España pueden leerse, de momento, las dos primeras: Aurora boreal y Sangre derramada."

5.2.10

Los escritores nórdicos reconocen la deuda que tienen con Larsson

BCNEGRA

El autor noruego Kjell Ola Dahl, la danesa Inger Wolf y el norteamericano afincado en Finlandia James Thompson visitan la Semana de Novela Negra de Barcelona


Portada de uno de los libros de la trilogía Millennium.fUENTE: LA Vanguardia.es
Los escritores escandinavos reconocen la deuda que tienen con el desaparecido Stieg Larsson, a quien deben el reconocimiento internacional y el surgimiento de un boom de la novela negra nórdica en los últimos años.

"Bajo el cinematográfico título de "Los otros", el autor noruego Kjell Ola Dahl, la danesa Inger Wolf y el norteamericano afincado en Finlandia James Thompson vienen a confirmar en la Semana de Novela Negra de Barcelona que en la novela policíaca nórdica "hay vida más allá de Suecia, más allá de Mankel y de Larsson".

Dahl, que ha presentado su novela "Un paso en falso" (Emecé), piensa que "el boom nórdico de novela negra comenzó antes de Larsson, pero explotó con él gracias a su carácter de bestseller", si bien matiza que "en Noruega, los libros de Larsson no eran considerados como el gran ejemplo, sino como un buen ejemplo más".

Inger Wolf, que ha llegado a Barcelona con "Un oscuro fin de verano" (Alba) bajo el brazo, opina que "la literatura nórdica siempre ha sido reconocida por su visión crítica de la sociedad".

Thompson coincide en que un distintivo de la literatura negra nórdica es esa orientación social, pero "cuando no es buena, la novela puede ser entonces muy mala". En su última novela, "Ángeles en la nieve" (Roca), además de esa herencia nórdica, se mezclan otras tradiciones. El escritor norteamericano recuerda que "en Finlandia no habíamos oído hablar de Larsson hasta el año pasado, pero gracias a él se abrieron las puertas a este boom, y gracias a él mi novela se ha traducido en catorce países, algo imposible sin Larsson".

A pesar de que aparentemente sus novelas rompen el tópico de que Dinamarca, Suecia, Noruega o Finlandia son países tranquilos y sin apenas criminalidad, todos señalan que "en los países nórdicos se vive todavía bien, e incluso puedes dejar la puerta de tu casa abierta cuando vas a comprar", pero también coinciden en que "los suicidios, el alcohol y el consumo de antidepresivos es bastante común".

Todos se reconocen herederos de la pareja sueca Sjowall y Wahloo, "los dos gigantes del género en la tradición nórdica desde los años 70, que establecieron criterios fundamentales en el 'noir'", pero Dahl confiesa que "también me influyeron elementos negros de Dashiel Hammet o Raymond Chandler".

Wolf reconoce que "inicialmente se sintió más influida por ingleses y norteamericanos como Agata Christie o Patricia Cornwell" y entre los nórdicos, además de Sjowall y Wahloo, anota "la postura de crítica social de Lisa Marklund".

El hecho de que haya pocos crímenes en estos países -dos asesinatos anuales en Islandia y una cincuentena en Dinamarca o Noruega- no implica un esfuerzo suplementario de intencionalidad realista en las tramas. Para Dahl, "la escritura siempre implicará la mentira, escribir es mentir y también es entretenimiento, y por eso, no veo la necesidad de realismo". En el caso de Thompson, que también bebe de la tradición de James Elroy, debido a la ausencia de muertes en la población de 6.000 personas en la que se desarrolla "Ángeles en la nieve", en la secuela que ya está escribiendo ha tenido que trasladar a su protagonista a Helsinki.

Las tres novelas presentadas en el marco de la Semana Negra de Barcelona son totalmente diferentes, a pesar de tener en común ese escenario.

Dahl ofrece en "Un paso en falso" "una metáfora perfecta sobre la obsesión" a través de un policía que acaba obsesionándose por una mujer, prototipo de la 'femme fatale', y que se debate entre sus propios sentimientos y su deber policial, pues el hermano de la mujer es un peligroso delincuente a la fuga".

Inger Wolf trata en "Un oscuro fin de verano" sobre la investigación de un asesinato que lleva a cabo un policía de origen croata en colaboración con una especialista informática.

En "Ángeles en la nieve", Thompson sitúa la trama en un pequeño pueblo del Círculo Ártico, donde aparece asesinada y brutalmente mutilada una actriz somalí en cuyo pecho aparece la leyenda "Puta negra". "Hablo sobre una Finlandia negra, de alcoholismo, antidepresivos y con problemas de violencia, hablo -remarca Thompson- de las verdades del país, y allí nadie me ha reprochado que no sea verosímil, sino que quieren que no se sepa".

Winslow: "Incluso los más malvados aspiran a ser comprendidos"

BCNEGRA

Este americano tranquilo es el autor de 'El poder del perro' (Roja & negra), monumental saga sobre el narcotráfico mexicano cargada de ruido y furia.

Don Winslow. Foto: DANNY CAMINALDon Winslow. Foto: DANNYCAMINAL.fUENTE:El Periódico de Catalunya
ELENA HEVIA
BARCELONA

"Una exhibición de atrocidades. Una novela que haría palidecer a Sam Peckinpah. La versión narco-tex de El padrino. El corazón de las tinieblas a un lado y otro de Río Grande. Cualquier aproximación a la definición del horror (el centro neurálgico de esta novela) cuadra a una obra que suma ediciones. Don Winslow, un, aparentemente, apacible padre de familia, es su creador.

–La suya es una novela sobre la frontera y no sobre cualquiera. La que separa México de Estados Unidos es un símbolo inagotable.
–El libro, por supuesto, trata de esa frontera física. Yo vivo muy cerca, en San Diego, y cuando vas a Tijuana el paso del primer mundo al tercero es tan rápido como impactante. Pero la novela también explora otras fronteras.

–¿De qué tipo?
–Especialmente, las fronteras morales. La gran pregunta que se plantea la novela es que si has atravesado una de esas barreras éticas es imposible dar marcha atrás. Los personajes se adentran en territorios que jamás sospecharon que pudieran cruzar y ven que hacerlo es factible.

–¿Ha cambiado el imaginario del mexicano en Estados Unidos? ¿Siguen creyendo que más allá de Río Grande solo hay un agujero negro?
–Hay miedo y fascinación a partes iguales. Junto al temor a la inmigración y a la infiltración de la cultura latina convive una profunda atracción. Incluso como anglófono estás viviendo esa ambivalencia. Mi hijo juega al fútbol con chavales que hablan castellano entre ellos y en casa comemos más tortitas que pan.

–El tipo de documentación que maneja El poder del perro no se encuentra en los libros.
–No crea. Gran parte de la información la encontré en documentos gubernamentales.

–¿Pero imagino que habló con narcotraficantes? ¿En qué términos se realizaron las entrevistas?
–Hubo un entendimiento no explícito entre ambas partes. Yo fui honesto desde el principio. Les expliqué que no era periodista sino escritor de ficción y que quería captar bien su punto de vista.

–¿Y se sinceraban? ¿Tenían ganas de contar sus, digamos, hazañas?
–Incluso los más malvados aspiran a ser comprendidos.

–Usted se vio obligado a impregnarse de la violencia que rezuma la obra. ¿Fue muy doloroso?
–Yo no soy una persona muy profunda, lo confieso. Soy un tipo feliz a quien le gusta ir a la playa y practicar el surf, pero de repente me encontré buscando información sobre algunas de las acciones más terribles del ser humano. Y eso repercutió en mi vida familiar: naturalmente no me apetecía hablar de masacres de niños a la hora de la cena. Cuando le di a leer la novela a mi mujer, me miró asustaba, por lo que había escrito y, especialmente, por mí.

–Un católico sentimiento de culpa planea sobre la obra.
–La gente suele decir que este es un libro que habla de la droga. Yo creo que habla por igual de la religión. Soy de origen irlandés y he crecido en un entorno católico, en una religión que habla de la redención por la sangre, con esas iconografías tan crueles. La culpa es algo que persigue a todos los católicos aunque, como es mi caso, hayamos dejado de ir a misa hace muchos años.

–¿Cree que la guerra contra el narcotráfico está perdida?
–La guerra –y es una verdadera guerra que en los últimos años se ha cobrado 15.000 muertes– es un modelo erróneo para acabar con el tráfico de drogas. Siempre hay alguien dispuesto a sustituir al capo que acaba de ser eliminado y aumenta la violencia porque la gente lucha entre sí para cubrir ese puesto. Creo que en los próximos años las cosas no van van a hacer más que empeorar.

–¿Y no hay un resquicio para la esperanza?
–Deberíamos plantearnos una pregunta más profunda. ¿Por qué se consume? ¿Qué pasa con la sociedad moderna que hace que sea deseable escapar de la realidad?

4.2.10

Connolly: "Ellas escriben escenas más violentas que ellos"

BCNegraENTREVISTA

El escritor vuelve con otra entrega de su detective Parker en Los amantes

John Connolly no reconoce a su detective Parker como despiadado / Mané Espinosa Foto; fUENTE: La Vanguardia. es

En Los amantes, el antihéroe descubre cosas terribles de su vida | "Mientras la gente moría en la calle de al lado, ¿cómo ibas a escribir de misterio?" | "Pocos de nosotros hemos conocido a alguien que sea malo de verdad"

"Tres pueden guardar un secreto, si dos están muertos. Tanto le gustó a John Connolly la cita de Francis Bacon que la incorporó a su último libro. Irlandés, maestro de lo tenebroso, lleva colgada al cuello una cruz bizantina que dice darle suerte. Pasada la frontera de los cuarenta vuelve al ataque con otra entrega de su detective Charlie Parker: Los amantes
¿Es partidario de saber siempre la verdad a toda costa?

Es un instinto. Tengo un hermano menor adoptado y estoy convencido de que siente curiosidad por sus padres biológicos. Nunca hemos hablado de ello, pero sé que eso le persigue. Puede tener consecuencias buenas o nefastas, sólo tú puedes decidir asumirlas.

De ahí la amargura de su Charlie Parker?

Era algo que mi editor quería eliminar de mi primera novela. Creía que ya había demasiado dolor en el personaje. Tenía razón.

Se revalorizan las damas del crimen. ¿Hay competencia entre autores y autoras?

La mayoría de los lectores de novela negra son mujeres. Y yo sostengo que, en general, ellas leen y escriben escenas más violentas que nosotros. Algunas contra las propias mujeres... si las hubiera hecho yo me habrían acusado de misógino. Escriben sobre el cuerpo de modo muy distinto. Competimos, sí, en una cosa: ¿cómo consternaré esta vez al público?

¿Teme explorar el miedo?

Cada vez me incomodan más, me molestan, los libros de violencia sexual contra mujeres: es demasiado fácil usarlas como víctimas. Diciendo que murió al lado de una cuchilla y un vibrador no ayudamos a nada. Deberíamos vigilar los límites. No todo vale en función de un chute visceral. Hoy soy menos violento, hoy eliminaría cosas de mi primer libro.

¿Se han molestado sus congéneres irlandeses por no situar sus novelas en Dublín, comoDonna Leon lo hace con Venecia?

Al principio me vieron como algo raro, pero creo que han acabado encajándolo. Me gusta mantener distancia. Una novela negra irlandesa habría acabado siendo una novela irlandesa. Y punto. Y me habría obligado a hablar de terrorismo. Mis modelos eran norteamericanos y los adopté con el ritmo y estilo europeos; no me gusta cómo se escribe en EE.UU. excepto el uso del lenguaje.

El catolicismo pesa en su sentido de la culpabilidad.

¡Eso sí es muy irlandés! Durante años, mientras la gente moría en la calle de al lado, ¿cómo ibas a escribir sobre un misterio? ¡Los paramilitares introdujeron la pornografía en Irlanda! Ahora sí, ahora ya hacen novela policiaca.

A algunos de sus personajes no les deja ni encontrar la paz en la muerte. Les resucita en forma de ángel. ¡Qué cruel!

¡Pobres! ¡Me fascina lo sobrenatural! Sé que eso molesta a los miembros más conservadores del género, pero cada vez soy más amoral en ese aspecto. Ni un solo lector sabe cómo acabará esto.

¿En alguna ocasión le han dado miedo sus propias palabras?

Todas mis frustraciones van al papel y allí se olvidan, todos los pecados que he cometido en mi vida están en mis libros. Pero hubo una escena que me dejó inmóvil: invaden una casa y sabes que harán lo que quieran con sus inquilinos. Tengo mujer y sus dos hijos y la vulnerabilidad de los niños es algo que me paraliza.

¿Para un escritor de novela negra existe el bien y el mal?

Justicia, ley, empatía, compasión, se mezclan en uno. Pocos de nosotros hemos conocido a alguien que sea malo de verdad. Somos egoístas, no horribles, nos enamoramos de la persona que no debemos sin querer dañarla.

Ha trabajado de periodista, camarero, funcionario del gobierno y dependiente de Harrods. ¿Qué fue lo peor?

Sin duda, ser barman en un festival después de separarme. Compartía casa con un grupo de trompetistas que ¡cada-noche-tocaba lo-mismo-con-los-mismos-chistes! Un día, un colega, a la hora del desayuno les amenazó con un arma. Le entendí y me despedí.

¿Por qué le dicen que Parker es hardboiled?
Significa despiadado. Yo tampoco entiendo mucho por qué me lo dicen. Lo asocian a una ausencia de sensibilidad y no creo que sea el caso."

3.2.10

John Connolly dice que "lo sobrenatural será la próxima tendencia en novela negra"

BCNEGRA

El escritor irlandés John Connolly, 'padre' del investigador privado Charlie Parker, sospecha que "seguramente lo sobrenatural marcará la próxima tendencia en novela negra", según ha podido observar en festivales de este género en los que ha participado, como el que se celebra estos días en Barcelona.

Connolly ha acudido a la capital catalana con motivo de la celebración de la Semana Negra para presentar "Los Amantes", su último libro y octava entrega de la saga Charlie Parker, donde el detective investiga las circunstancias que llevaron a su padre a suicidarse y debe hacer frente a espectros que hunden sus raíces en el pasado.

Esta obra, que recoge elementos góticos y que está ambientada en EEUU, "supone un punto de inflexión" respecto a los volúmenes anteriores, ya que en la búsqueda de su identidad Charlie Parker ya no es el único que ve fantasmas y "lo que era implícito se vuelve ahora explícito", ha declarado el autor en una entrevista con Efe.

La clave para el novelista dublinés es que durante mucho tiempo en "el legado más tradicional de los cuentos de fantasmas eran ellos, los fantasmas, los que tenían cuentas pendientes".

"Yo no creo en los fantasmas", ha subrayado, "pero sí creo que las personas acaban atormentándose a sí mismas y fabrican" los suyos propios a partir de "culpas" o "arrepentimientos" que les acechan.

Estos espectros son los que impulsan al protagonista a escarbar en busca de su identidad, en un camino sinuoso en que descubre la siguiente ley: "Quizá satisfagas tu propia curiosidad, pero también puedes perder el alma", según palabras del propio Connolly.

"Algunos lo verán como un paso demasiado osado", ha reflexionado el autor en referencia a su apuesta por incluir lo sobrenatural en sus tramas, y dirán que "ahora ya no estoy escribiendo novela negra, sino de terror".

Pero para Connolly en el género criminal se habla en términos de "justicia divina", y ha añadido: "La novela negra versa sobre la justicia, no sobre la ley" y los "elementos sobrenaturales permiten sugerir que existe una idea humana de justicia" y otra "platónica", cuya vertiente terrenal es "una versión muy pobre".

El escritor ha subrayado asimismo que la búsqueda de "la redención" es el motor de los personajes del género: "El protagonista buscará siempre ser redimido", ha declarado.

Preguntado por la importancia de un paisaje y una cultura concretas en la composición de una novela negra, el novelista dublinés ha destacado que el Barrio Gótico de Barcelona "sí tiene esa atmósfera fantástica" y "esos contrastes: la zona más vieja de la ciudad, y luego la zona más moderna y cosmopolita", que la hacen apta para ubicar una novela criminal.

Connolly ha señalado que la capital catalana cuenta además con "la manifestación de un catolicismo opresivo, que encuentra su forma" en monumentos como "la Sagrada Familia", mientras que en Madrid el ambiente para una novela de misterio lo propicia su "grandeza imperial".

El 'padre' de Charlie Parker vive a caballo entre Dublín y el estado de Maine (EEUU), pero sus obras se desarrollan casi exclusivamente al otro lado del Atlántico.

En este sentido, Connolly ha afirmado que "ya existen buenas novelas negras estadounidenses" y que el interés de sus obras acaso radique en "aportar la perspectiva europea, una cierta distancia y diferencias estilísticas" para reflejar ciertos aspectos de esa sociedad que allí puedan pasar desapercibidos al "darse por sentados".

"Los Amantes" está editada por Tusquets, en castellano, y Bromera, en catalán.

2.2.10

Princesas de hielo y sangre

BCNEGRA

'Si Dostoievski publicara ahora en Suecia,
dirían que escribe 'thrillers''

La escritora seuca Asa Larsson participa en la edición 2010 de BCNegra  A. Moreno

La escritora seuca Asa Larsson participa en la edición 2010 de BCNegra A. Moreno

"Asa Larsson se acuerda de una antigua entrevista televisiva a Kerstin Ekman, una de las suecas pioneras en esto del negro y criminal. Recuerda, sobre todo, una de las preguntas que le hicieron a la que ahora está considerada como una de las grandes y la reproduce con un cierto retintín en la voz, en la cara y en la pose: "¿Cómo una chica tan mona como tú puede escribir sobre crímenes tan atroces?". Como la memoria es algo muy selectivo, se hace evidente que a Asa Larsson (Uppsala, Suecia, 1966), una mujer menuda y vivaracha, de melena rubia y ojos con chispa, muchos deben haberle preguntado lo mismo. Pero, aunque le duela, debería entenderlo porque en las dos primeras entregas publicadas en España de las aventuras de su heroína, Rebecka Martinsson -Aurora boreal y Sangre derramada (Seix Barral)-, Larsson asesina -eso sí, sobre el papel- a unos cuantos curas y a otros tantos perros.

"Me estoy quitando. En el último libro que he escrito, el cuarto de la serie, ya no mato a ningún perro", bromea Larsson -nada que ver con Stieg, el de Millennium-, una de las últimas revelaciones del crimen nórdico, una de las estrellas del BCNegra -que ayer abrió sus puertas-; una mujer que hecha mano de su pasado para reinventarlo en sus libros. Lo de la religión no es baladí: Asa la sufrió. Explica que sus abuelos, tanto los de la rama materna como los de la paterna, eran ultrareligiosos -laestadianistas, para más señas, seguidores de una de las corrientes más conservadoras de la Iglesia Luterana-; y que ella, en la tardía adolescencia y la primera juventud- también tuvo sus escarceos, aunque se quitó. "Así, que sí, que en las referencias a la religión hay algo personal", admite.

Pero no sólo en eso, porque el cura asesinado es Mildred, una mujer. Y, aunque casada con un hombre, mantiene una relación extramatrimonial con otra mujer. Como la madre de Asa, que dejó a su marido por una mujer con la que convivió cerca de dos décadas.

Y para redondear los tintes autobiográficos, otro detalle: la acción de sus novelas transcurre en Kiruna, un pueblo en el remoto norte sueco, donde la propia Asa Larsson creció.

Hasta aquí las coincidencias. Pero Asa Larsson no es igual que su heroína, aunque ambas estudiaran Derecho y hayan practicado la abogacía. «¿Qué pensaría Rebecka si se encontrara conmigo? Yo no le gustaría», admite Asa, «pensaría que soy demasiado charlatana, que tengo demasiado afán por gustar a los demás. Ella es una persona mucho más íntegra que yo», añade la escritora que ha creado a una heroína con ciertas similitudes a la Lisbeth Salander de Millennium, aunque nadie pueda acusarla de plagio porque la concibió antes. Rebecka Martinsson -juego con Martin Beck, el detective de la gran pareja del negro nórdico: Per Wahlöö y Maj Sjöwall- es una mujer dura, aunque herida, una mujer que, en cierta manera, ha perdido su camino y ha quedado excluida de su grupo. Y es un mal que corren otros de los personajes que aparecen en los libros de Asa. «Todos tenemos problemas con las relaciones, con dar y recibir cariño, pero es cierto que en el Norte de Suecia se acentúa esa cultura del no saber expresar las emociones».

¿Más rasgos característicos del negro nórdico? Asa no sabe. ¿Por qué gusta tanto en climas mediterráneos? Asa no contesta. ¿Es cierto, como dijo el mexicano Jorge Moch, que los nórdicos inventan la violencia porque en su país no existe? Asa recibe la afirmación con una risotada tan estentórea como le permite su pequeña figura. «¿Cómo que no hay violencia?», rechaza entre jajás, «os invito a que vengáis a comprobarlo», añade. Y, última pregunta, ¿por qué se escribe tanta novela negra en los países nórdicos? «No puedo dar respuesta», empieza pero, poco a poco, la da: «Si Dostoievski publicara ahora Crimen y castigo en Suecia, muchos dirían que se trata de novela negra, de thriller», apunta. Y a buen entendedor pocas palabras bastan. Pero Asa da razones. Y ahí es donde entra en juego Kerstin Ekman, la chica mona que escribía negro y que, ahora, forma parte de la Academia Sueca de las Artes y las Letras.

«La novela negra ya no es un gueto. Así que escriben thrillers autores de nivel», apunta y explica que Ekman, ya consagrada, volvió al negro, «porque es un lugar al que ahora se puede volver y, al regresar, en cierta manera, se dignifica el género. Es cierto que no todos los que escriben thrillers son buenos autores, pero tampoco son buenos todos los que escriben poesía», concluye."

1.2.10

Lisbeth Salander, el arma secreta de Larsson

Biografía no autorizada de la protagonista de la trilogía Millennium. Esta hacker inteligentísima, vengativa, bisexual y absolutamente fascinante se transformó en una de las grandes heroínas de ficción del siglo XXI y es la verdadera razón detrás del éxito de un policial que lleva vendidos más de quince millones de ejemplares. Sus secretos, por qué encarna la época, y la película que se estrena esta semana


La actriz Noomi Rapace como Lisbeth Salander. Foto; fUENTE: adnCultura

Por Leonardo Tarifeño

A los 13 años, la primera gran heroína de este milenio llenó un cartón de leche con nafta y prendió fuego el coche de su padre (con su padre adentro). Exámenes psiquiátricos posteriores dictaminaron que se trataba de una joven "antisocial, violenta y trastornada"; años después, pericias policiales demostrarían que, antes de cumplir la mayoría de edad, la niña incendiaria se había prostituido en los barrios bajos de Estocolmo. Cualquiera que la conozca un poco puede decir que es vengativa, anoréxica, independiente, bisexual, inflexible y muy discreta. Cualquiera que la conozca mejor podría decir que tiene nueve tatuajes (entre ellos, uno de un dragón que desciende del omóplato hasta la cintura), cinco piercings (dos, exclusivos para quien la desnude) y una fascinación por los números que parece esconder su profunda desconfianza hacia el género humano. Con estas cicatrices en su historia y su corazón, ha cautivado a más de 15 millones de personas en todo el mundo, impuso una moda global entre las chicas de su generación y sedujo hasta al siempre serio Mario Vargas Llosa, quien la piropeó con un entusiasmo de los que no abundan. "¡Bienvenida a la inmortalidad de la ficción, Lisbeth Salander!", concluyó el novelista peruano en el artículo "Lisbeth Salander debe vivir", y con su elogio dejó claro que la protagonista de la serie Millennium , del sueco Stieg Larsson, ya entró al parnaso de los grandes personajes de la literatura actual. Y no sólo eso: su rabia, rebeldía e individualismo rampante dialogan con la época hasta encarnarla de un modo inestable pero cierto, que explica y justifica el monumental éxito de los cuatro kilos y 2267 páginas de una trilogía policial brillantísima, cuya primera versión cinematográfica, Los hombres que no amaban a las mujeres , de Niels Arden Oplev, se estrena por estos días en Buenos Aires.

El categórico knock out de Larsson a los peores clichés de la industria del libro ha sido tan brutal y sorprendente que, mientras unos leen las novelas ( Los hombres que no amaban a las mujeres , La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina , La reina en el palacio de las corrientes de aire ), otros dedican idéntico fervor a buscar las misteriosas razones detrás del repentino interés del público masivo, habitual consumidor de best sellers, por tres tomazos de literatura policial oscura y compleja, escritos con altura y rigor, que exhiben a un autor muy hábil en la creación de tramas y subtramas y especialmente crítico con la sociedad de su país. Fallecido días después de terminar el manuscrito del tercer volumen de la serie (el plan original incluía diez), Stieg Larsson no está disponible para presentar los libros y firmar autógrafos, ni mucho menos para aparecer en la televisión y opinar sobre la vida, el sexo, el gobierno y todo lo demás. Y cuando estuvo disponible, no recorrió los medios y el mundo para promocionar sus esfuerzos literarios (que por entonces ni siquiera existían), sino para alertar sobre el peligro xenófobo, su mayor preocupación como periodista y fundador del proyecto "Stop the racism" y de la revista Expo . Con más de 15 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo (90 mil sólo en la Argentina), derechos de traducción comprados por 41 países y más de 6 millones de espectadores europeos que vieron la película de Oplev, Millennium representa un fenómeno basado en un best seller, pero ni el fenómeno ni el best seller son comunes y corrientes. O, acaso, ¿qué otro superventas de este calibre es capaz de llegar a las librerías y sostenerse sin el apoyo mediático de su autor? Y sobre todo, ¿qué best seller puede sobrevivir a un personaje como Lisbeth Salander, auténtica bestia pop en las antípodas de Harry Potter, del sabihondo Robert Langdon ( El código Da Vinci ) o del vampiro cursi Edward Cullen ( Crepúsculo , Luna nueva )? Como todo buen escritor, lo que de veras parecía interesarle a Larsson era construir una palabra a contracorriente de los mandatos de la época y renovar la literatura. Sobre lo primero, su historial como periodista combativo reaparece con singular brillo en los temas y atmósferas de Millennium , que incluyen la violencia de género, el pisoteo contemporáneo a los derechos de la mujer, el tráfico de drogas y de personas, la corrupción de las clases altas y el malandrismo financiero. Y acerca de lo segundo, confió su originalidad posible al contrapunto entre los personajes de Mikael Blomkvist (periodista que, como Larsson, dirige una revista mensual de denuncia política) y Lisbeth Salander. Al menos así lo sugiere en una carta dirigida a Eva, su editora en Norstedts, fechada el 30 de abril de 2004. Allí, escribe:

En muchos aspectos he querido ir a contracorriente respecto al planteamiento habitual de las novelas policíacas. Y para hacerlo he usado expedientes que en general están prohibidos. La presentación de Mikael Blomkvist, por ejemplo, sucede sólo a través de la investigación personal que realiza Lisbeth Salander. He pretendido crear protagonistas que se distinguiesen radicalmente de los personajes usuales de las novelas policíacas. Por eso, Mikael Blomkvist no tiene ni una úlcera, ni problemas de alcoholismo, ni una angustia existencial. No escucha ópera, ni tiene un hobby extraño como coleccionar maquetas de avión o algo similar. En general no tiene problemas y su característica principal es que se comporta como el estereotipo de una "puta", cosa que él mismo reconoce. También he invertido los papeles sexuales conscientemente: en muchos aspectos, Blomkvist representa la parte "femenina", mientras que Lisbeth Salander tiene un modo de actuar, y ciertas cualidades, que son estereotipos "masculinos".

En Larsson, la crítica social y la apuesta literaria se condensan en Lisbeth Salander, ejemplo y metáfora de un tipo de subversión cultural en la que el anarquismo adopta herramientas tecnológicas y reformula los eternos recelos a la ley. Lisbeth es una inadaptada, como a su manera también lo es Philip Marlowe, pero el tiempo que el detective creado por Raymond Chandler utiliza para decir frases ingeniosas o golpear a los malhechores Lisbeth lo emplea para desaparecer. Como la mujer actual, Salander es y puede ser víctima de abusos; pero si el tutor que administra su dinero la extorsiona para recibir favores sexuales de su parte, ella es capaz de vengarse y tatuarle "Soy un sádico cerdo, un hijo de puta y un violador" en el vientre, justo por encima de sus genitales. A años luz de la pasividad que se le atribuye al estereotipo femenino, la heroína de Larsson hace y piensa lo que muchos ni siquiera se permiten imaginar (tras recibir el menosprecio de un agente inmobiliario, se pregunta cómo sería explotar un cóctel molotov contra su oficina), y en ese descaro monumental e ilícito habría que buscar buena parte de la identificación que genera. Como Marlowe, su principal arma es la inflexibilidad, el cumplimiento a rajatabla de un código personal; al revés de los héroes de la novela negra clásica, no sólo se salta la ley para hacer justicia, sino que su justicia particular incluye el robo y el sadismo. Larsson pretendía que sus libros dijeran lo que en Suecia se calla. A través de Lisbeth Salander encontró una voz que retumba en todo el mundo, porque el silencio al que le apunta vibra a escala global.

Una de las críticas más duras a Millennium vino de la escritora estadounidense Donna Leon, autora de La otra cara de la verdad y de un buen número de thrillers protagonizados por el comisario Guido Brunetti. Según ella, "Larsson es patológicamente malo" porque "su actitud es un agravio al amor humano y a las relaciones humanas. Todos los contactos sexuales son violentos o fuera de límites, no hay pasión en el libro, tan sólo pasión por violencia o por venganza". A favor de Larsson habría que decir que su trilogía, como es habitual en la mejor literatura, señala e ilumina las zonas oscuras de la sociedad, y en ellas hay poco espacio para las sutilezas o los sentimentalismos. De hecho, lo que Millennium propone es una nueva ética para tiempos difíciles, y Lisbeth es un personaje-manual que no en vano padece todo tipo de vejaciones, la mayoría de ellas puestas en práctica por el Estado de Derecho. El psicólogo que la declara esquizofrénica y asesina en potencia, sin tener en cuenta que se crió en un hogar gobernado por un padre golpeador, recibe un sueldo del Estado; y el abogado que controla sus cuentas bancarias y aprovecha su poder para violarla, también. Si la interpretación biográfica es útil, valdría la pena recordar que, según ha dicho Eva Gabrielsson (la mujer que acompañó a Larsson durante 32 años, actualmente en litigio con la familia del escritor por el control de la herencia), un adolescente Stieg presenció la violación de una chica por parte de unos amigos suyos, durante un campamento escolar. "Días más tarde se la cruzó por la calle y se acercó a pedirle perdón por no haberlo evitado -dijo en una entrevista para El País - pero ella lo rechazó. Siempre se sintió culpable. Le marcó, y quizás por eso...". Quizás por eso su mundo literario gira alrededor de la violencia sexual, justo allí donde de nada sirve pedir perdón.

Lisbeth Salander surge de ese mundo, pero también de múltiples fuentes de inspiración personales y culturales. El retrato hablado de la chica indica que mide poco menos de un metro y medio, pesa 42 kilos, fuma (no tanto como el propio Larsson, workaholic que acababa con cuatro paquetes diarios de Marlboro light ), nunca abandona su PowerBook, anda en Kawasaki, bebe (no es alcohólica), guarda un martillo en su cartera, se va a la cama con hombres o mujeres que hablan poco, y reúne a varias tribus urbanas en alma y piel: ropa goth , descuido grunge , talante punk y costumbres tecno . Nació el 30 de abril de 1978 bajo el signo de Tauro, que rige la fuerza, la posesión y el instinto de conservación. Lo primero que hizo con el dinero robado a las cuentas de una corporación corrupta fue viajar al Caribe y hacerse las tetas. Su idea de la sociedad podría resumirse en una frase que repite en Los hombres que no amaban a las mujeres : "No hay inocentes, sólo hay distintos grados de responsabilidad". Fue una pésima estudiante y todo indica que padecería el síndrome de Asperger, una forma de autismo que afecta la interacción social, la expresión oral y el desarrollo cognitivo. Tiene una hermana gemela, Camilla, que no se le parece en nada, y casi 2 mil fans en Facebook. Y su nombre arroja 1.370.000 resultados en Google, un millón más que Juan Rulfo y 300 mil más que Mario Vargas Llosa. Según el propio Larsson, el principal modelo de Lisbeth es Pippi Calzaslargas, el personaje de Astrid Lindgren (Blomkvist toma su apellido de otro personaje de la escritora) que combina rebeldía con independencia y espíritu de contradicción. En una de las últimas entrevistas concedidas, y ciertamente la primera en la que habla de su trabajo literario, el ahora célebre periodista y narrador sueco explicaba para Svensk Bokhandel el origen de la serie y de su personaje:

Empecé a escribir en el año 2001. Escribía libros por diversión. Era algo que tenía en mente desde los años 90. Kenneth A., de TT (la principal agencia de noticias sueca) y yo estábamos sentados con los brazos cruzados cuando comencé a escribir un texto sobre los viejos Hernández y Fernández, de Tintín . Fue muy divertido, y estuvimos discutiendo acerca de cómo escribir sobre ellos ahora que con 45 años se encontraban frente a su último misterio. De ahí es de dónde surgió la idea, pero al final acabó siendo otra cosa.

En lugar de eso tomé a Pippi Calzaslargas. Pensé: "¿qué aspecto tendría actualmente? ¿qué tipo de adulta sería? ¿Cómo la calificarían? ¿Una sociópata? ¿Una autista? Tiene una visión de la sociedad distinta de la de los demás. O, visto de otro modo, no observa la sociedad del mismo modo que el resto de la gente. La convertí en Lisbeth Salander, de 25 años, una chica que se siente como una extraterrestre entre la gente. No conoce a nadie ni tiene capacidades sociales en absoluto.

Como Alessandro Baricco sugiere en Los bárbaros , la pantalla (de la compu, del teléfono, de la tele) como prótesis tecnológica ha generado un tipo de joven que, puesto a elegir, prefiere vivir dentro del mundo cibernético a tomarse la insufrible molestia de convivir con los demás. Son chicos que se sienten como extraterrestres entre la gente. La alianza actual entre ciencia y globalización permite crear una geografía propia, a la carta, donde el barrio ya no pasa por las calles cercanas a la casa ni el vecino es, necesariamente, aquel que vive en el departamento de al lado. Ese futuro en realidad es el presente, y uno de los modelos vitales del presente es el hacker o pirata informático, el héroe que entra y sale de computadoras ajenas sin que nadie se dé cuenta y, en ese movimiento, crea sus propias reglas. Los amigos de un hacker son otros hackers , aquellos que entienden de solidaridad, nicknames y programas encriptados; su horizonte es la acción y su adn, el individualismo. Quien vive y crece y trabaja dentro de una pantalla no se siente obligado a refinar modales offline, ni a entender o aceptar las elementales normas de la vida social. Es el refugio perfecto para quien prendió fuego al coche de su padre con su padre adentro, la red anónima y veloz donde una relación afectiva se termina con sólo apretar delete . Esa discreción del hacker es la que Lisbeth Salander quiere para su vida. Hay una perversa relación entre las maravillas que Lisbeth hace dentro de una computadora y las palizas y abusos que recibe fuera de ella.

Quizás por algo de esto es que un amigo de Larsson, el también periodista Mikael Ekman, ha sugerido que el novelista se basó en alguien real para dibujar el perfil de Salander. Y es que Lisbeth hay una sola, pero tambien muchas: algo de ella late en los nuevos paradigmas intelectuales de la femineidad no heterosexual (de Lydia Lunch a Virginie Despentes) y mucho de su carácter en los miles de jóvenes actuales que han encontrado en la tecnología un valor -cultural, político- alternativo a la fascinación del consumismo y el poder del dinero. Lisbeth no se une a Mikael por prestigio, ni siquiera por amor; lo único que la lleva a ayudarlo en Los hombres que no amaban a las mujeres es el mismo sentido de la solidaridad que encuentra entre sus amigos hackers . Malherida para siempre por el odio que su padre descargó contra su madre, Salander es incapaz de olvidar un agravio. Pero como demuestra en su relación con Blomkvist, tampoco le falla la memoria cuando alguien se anima a hacer algo por ella.

Los hombres que no amaban a las mujeres es una larga oda a las mujeres que, como Lisbeth Salander, son difíciles de amar, escrita por alguien que logró algo todavía más difícil: amar a la misma mujer durante toda su vida. Larsson conoció a Eva Gabrielsson en una marcha contra la guerra de Vietnam, y desde entonces ella se convirtió en la única persona dispuesta a enfrentar las amenazas de muerte que rodeaban al militante Stieg. Algo de Salander debería de haber en Gabrielsson, y el rencor y la inflexibilidad con el que la viuda de hecho trata a los legales (tal vez no legítimos) herederos del escritor indican que el buen Larsson tenía material literario de sobra en la arquitecta que nunca se quejó de los raros horarios nocturnos de las aventuras de Lisbeth y Mikael. El padre y el hermano de Stieg ya le ofrecieron una parte de las millonarias ganancias obtenidas por Millennium , pero ella no da el brazo a torcer. Como Salander, no la mueve el dinero. Lo que quiere son los derechos literarios de la trilogía y a cambio amenaza con editar el cuarto e inconcluso volumen de la serie, ambientado en el submundo mexicano de Ciudad Juárez y sus "feminicidios". Mientras tanto, para el segundo semestre de este año anuncia un libro suyo, centrado en lo que vivió tras la muerte de su pareja y acerca de "unos hombres que también odian a las mujeres".

Gabrielsson, el universo de los hackers y Pippi Calzaslargas son los vértices del triángulo que crean a Lisbeth Salander, pero otro triángulo podrían formarlo el cómic, la serie B y las fantasías sexuales masculinas, las mismas que llevan al abogado Nils Erik Bjurman a maniatar a esa muñeca punk y someterla con la fuerza que constituye lo peor de los hombres. Para sobrevivir a esa violencia se necesita un nuevo código moral, y Lisbeth también nace de esa filosofía en ciernes. A Lara Croft la impulsa el pasado familiar, a las paródicas chicas de Quentin Tarantino las mueven la codicia o la venganza; en Lisbeth Salander el reloj es el de la supervivencia a la apatía políticamente correcta, una época en la que el poder utiliza el bienestar como anestesia infalible contra cualquier tipo de insurrección. Como se subraya sobre todo en La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina , no hay nada más inútil que una ley que nadie está dispuesto a hacer cumplir (en el caso de esa novela, la durísima ley contra el tráfico de mujeres no sirve en un país que compra grandes cantidades de prostitutas rusas y centroeuropeas); el ciudadano común se conforma con la sanción de la ley, los medios distribuyen la información que el Estado propone, y mientras tanto la realidad se burla de la máscaras narcóticas que adopta su propia imagen. Ante esa hipocresía, la ética de Salander sugiere que lo más importante es el silencio (ni siquiera dice nada en los tests psicológicos), el antisentimentalismo y tomar todo lo que viene bien, sin mirar de quien. Las leyes que formula el Estado no las respetan ni los propios gobernantes; por esa razón, entre otras, hay que crear unas propias. La principal dice que siempre se debe estar en movimiento, inalcanzable, oculto bajo un nickname , dentro de una computadora o arriba de una moto.

Según Graeme Atkinson, editor europeo de la revista inglesa Searchlight , el conocimiento de la derecha europea que poseía su corrresponsal Stieg Larsson era "enciclopédico". Ese arsenal de datos, chanchullos y trapitos al sol les dan credibilidad a las historias de las novelas, sugieren que la verdad está allí y no en las noticias, y les garantizan un paisaje de acción y verosimilitud a los quijotescos Blomkvist y Salander. En cuanto a los personajes, entre Larsson y Blomkvist hay un juego de espejos evidente, pero en el caso de Salander el retrato hablado no termina de mostrar quién es, ni por qué le abrió las puertas del éxito a su autor. En Millennium , Lisbeth escribe a plague_xyz666@hotmail.com, la dirección electrónica de un amigo suyo, el hacker Plague, cuando necesita información. Ante la necesidad de datos e historias que dibujen una imagen más certera, envié el siguiente texto en inglés y castellano a ese mismo e-mail, plague_xyz666@hotmail.com:

Hola, mi nombre es Leonardo Tarifeño y soy periodista del diario argentino LA NACION (si eres el hacker que imagino, esto ya lo sabrás). Debo escribir sobre Lisbeth Salander y, como eres uno de sus mejores amigos, me pareció importante contactarte. Para ti, ¿quién es realmente Lisbeth Salander?

Saludos,

L.

Segundos después, recibí la respuesta: el servidor de yahoo decía que ese e-mail no existía. Pensé en abandonar el juego, luego advertí que, si yo fuera un hacker amigo de Lisbeth Salander, no tendría mi dirección electrónica al alcance de cualquiera. Volví a probar, esta vez a las direcciones plaguexyz666@hotmail.com, plaguexyz666@live.com (live es un hotmail actualizado), plague.xyz666@hotmail.com y plague-xyz666@hotmail.com. Minutos después, cuando revisé mi bandeja de entrada, vi que no había ninguna respuesta automática como la que ya había recibido. Y del remitente plaguexyz666@live.com había un mensaje sin abrir. El texto decía (dice):

We ALL are Lisbeth Salander

P.

Y entonces entendí cuál es el milagro de Stieg Larsson.

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