6.7.10

El policial antiburgués

El auge mundial del policial nórdico acaba de sacar del olvido la original experiencia de una pareja de escritores suecos. Marido y mujer escribieron más de diez títulos juntos, centrados en una fuerte crítica social al Estado de bienestar

La pareja de escritores suecos.foto.fuente:pagina12.com.ar

"Usar la novela policial como un escalpelo abriendo el vientre de un ideológicamente pauperizado y moralmente debatible Estado de bienestar de tipo burgués."

Así es como el escritor sueco Per Wahloo solía resumir las intenciones detrás de la saga de diez libros que, entre 1965 y 1975, escribió junto a su mujer Maj Sjowall. Uno por año, todos de treinta capítulos, pautados previamente entre los dos, luego redactados consecutivamente por uno y otro, y finalmente revisados, corregidos y editados en conjunto. No debe haber muchos antecedentes de libros escritos a cuatro manos, y mucho menos por parte de una pareja de escritores, que aseguraban dedicarse a escribir sus novelas centradas en crímenes por las noches, luego de acostar a sus hijos.

Periodistas antes de dedicarse a los policiales, Wahloo y Sjowall investigaban escrupulosamente cada una de las tramas de sus historias, que en su momento alcanzaron una cierta fama que atravesó las fronteras suecas, llegando incluso a merecer una adaptación cinematográfica norteamericana, titulada Asesinato en masa (1973) y protagonizada por Walter Matthau. Pero terminaron cayendo en un irremediable olvido, del que los ha sacado el sorpresivo éxito mundial del policial nórdico, cuyos principales y más interesantes referentes –desde su coterráneo Henning Mankell hasta el islandés Arnaldur Indridason– han venido asegurando a quien quiera escucharlos que la obra de esta pareja de escritores supo ser su principal inspiración. Algo que se hace evidente al leer Roseanna, que a casi medio siglo de su publicación original sigue siendo un libro fascinante.

Roseanna. Maj Sjöwall y Per Wahlöö RBA 284 páginas

Con la santa trilogía de la novela negra como inspiración confesa –Hammett, Chandler y Ross McDonald–, con este primer volumen de su saga protagonizada por el inspector Martin Beck, Wahloo y Sjowall se propusieron –casi al mismo tiempo que Ed McBain– retratar el procedimiento policial con un naturismo por entonces inédito, y que hoy se ha hecho una costumbre hasta en las series de televisión. Tan bien lo hicieron que, leyéndola incluso desde un presente que Internet y los celulares han cambiado de manera contundente, Roseanna sigue siendo novela de género atrapante tanto por su humanidad como por la meticulosidad del retrato del trabajo policial. No hay héroes en sus páginas. Sus protagonistas son eficientes y entregados servidores públicos, superados –y angustiados– por la realidad que los rodea. La trama, centrada en el asesinato y violación de una turista norteamericana, exhibe una actitud particularmente comprensiva de los detectives ante el deseo femenino, sorprendentemente cercana a la que exhiben los protagonistas de las novelas de Stieg Larsson, casi medio siglo después. Y cada vez que el inspector Beck se resfría o sufre por su mala alimentación, es imposible no verlo como la versión original de Wallander, el personaje que hizo famoso a Mankell.

Cuarenta y cinco años atrás, luego de terminar la última novela de la saga, Per Wahloo falleció. Maj Sjowall no ha vuelto a escribir desde entonces, dedicándose a la traducción y, últimamente, a promocionar las reediciones de aquellos libros, que se han ido publicando en todo el mundo, como consecuencia del éxito del policial nórdico. Originalmente, la saga de Beck supo ser traducida al español por editoriales como Barral y Bruguera, pero esos libros son hoy inconseguibles. Y esta reedición de Roseanna que acaba de asomar en las librerías locales es en realidad una edición de bolsillo fechada en el 2007. "Creo que cualquiera que haya escrito sobre crímenes como reflejo de una realidad social ha sido inspirado, de una manera u otra, por Sjowall y Wahloo", confiesa el autor de Wallander desde el prólogo del primer volumen de una saga cuyos casos, según sus autores, formaban parte en realidad de un único crimen: el de la socialdemocracia sueca traicionando a la clase trabajadora. Pero cada una de esas novelas –particularmente las primeras, según apunta Mankell– siguen siendo, antes que nada, grandes novelas policiales. Sórdidas, mundanas, y terriblemente humanas.

1.7.10

Lapidus: "En Suecia existe un profundo racismo oculto"

Abogado criminalista y escritor iconoclasta de novela negra, el autor de Dinero fácil no se esconde, ni en sus novelas ni en esta entrevista, a la hora de criticar su país y subrayar la existencia de un lado oscuro en el paraíso sueco

El autor sueco, en una foto promocional para la publicación de Nunca la jodas en España.foto.fuente:elpais.com

La historia de Jens Lapidus es particular. Un abogado criminalista en Estocolmo que cerca de la treintena se lanza al ya muy frecuentado y exitoso mundo de la novela negra sueca y busca nuevas vías más próximas a la literatura estadounidense, como confiesa a este periódico en una entrevista realizada en la distancia y tras semanas de persecución. La agenda del autor obliga, aseguran en su entorno, para explicar la tardanza y su ausencia de la Feria del Libro de Madrid, dedicada a la literatura escandinava y para la que estaba pensada esta entrevista. El autor lamenta no haber podido venir: "Me gusta España, la gente, el ritmo, la comida, el vino".

Con dos novelas publicadas en España, Dinero fácil (Suma de Letras, 2009) y Nunca la jodas (también en Suma, 2010) el autor no se esconde a la hora de dar una visión radicalmente distinta de su país y su ciudad, Estocolmo, un lugar con un lado oscuro que se empeña en retratar. Mafiosos yugoslavos, narcos, arribistas suecos, adictos de clase alta y policías con dudas morales pueblan unas novelas en las que, al igual que la entrevista, Lapidus no se esconde. Eso sí, asegura, "Suecia es todavía un buen lugar para vivir".

Pregunta: Joven abogado de éxito respetado y reconocido en su profesión se convierte en escritor y cronista de los bajos fondos de Estocolmo ¿Cómo es el proceso?

Respuesta: Recuerdo claramente la chispa con la que empezó. Trabajaba en la corte municipal por aquellos tiempos. El tribunal llevaba el caso de una joven banda de los suburbios y sus miembros estaban siendo procesados por robo a mano armada. Asaltaron una fiesta en un apartamento y robaron a los asistentes. Lo que me fascinó no fue el caso en sí, sino la actitud de los acusados. Estaban a punto de ser condenados a varios años y, sin embargo gritaron al juez y le amenazaron como si estuviesen en la calle. Levantaron su dedo corazón y gritaron: "No podemos vivir de otra manera".

Al llegar a casa por la noche me senté enfrente del ordenador. Quería contar la historia de estos chicos, una sociedad donde el ansia por el dinero ha alcanzado niveles de locura, una Suecia de la que nunca se había hablado. Quería describir los suburbios desde la perspectiva de los criminales. Y empecé a escribir.

P: Aparte de mucho dinero ¿Qué le supone ser uno de los autores más vendidos de su país?

R:Realmente no mucho. Todavía me levanto pronto por la mañana para cuidar de los niños y llevarlos a la guardería, después voy al tribunal a defender a supuestos asesinos, ladrones de bancos y narcotraficantes. Después vuelvo a casa con mi familia y ayudo a mi mujer a meter a l0s niños a la cama. Entonces me pongo a trabajar de nuevo para preparar los casos del día siguiente. Pero, cuando un amigo vino a Estocolmo, me aseguré de que estábamos en las listas VIP de todos los clubes de moda de la ciudad.

P:Hablemos un poco de Suecia, un país que es admirado en el resto del mundo por su alto grado de desarrollo económico y social. Sin embargo, no es el país que sale en sus dos libros de la Trilogía Negra de Estocolmo ¿Por qué un país tan desarrollado genera tantas sombras en su interior?

R:Espero cualquier día una llamada del Ministerio Sueco de Asuntos Exteriores para pedirme que deje de hablar tan mal sobre Suecia. ¡Los turistas no se van a atrever a venir! Me gusta describir una parte de la realidad sueca. No pretendo presentar toda la realidad, solo fragmentos de una realidad compleja. Todavía creo que Suecia es un buen lugar para vivir y, seguro, relativamente.

P: Varios de sus personajes son inmigrantes marcados por un trato racista por parte de profesores, trabajadores sociales... ¿Suecia no era el paraíso de la acogida de las minorías perseguidas?

R:Bueno, sí y no. Suecia tiene una ley contra la discriminación y el sentimiento general en la política sueca es muy abierta y en contra de la discriminación. Una vez dicho esto, creo que hay un profundo racismo oculto en la sociedad sueca. La gente con orígenes no europeos no encuentra trabajo de la misma manera que los suecos de origen; en el Parlamento no hay representantes que vengan las clases bajas.

P:El retrato que hace de la clase alta de Estocolmo y de los círculos próximos a la familia real da un poco de miedo. ¿Recibió críticas por hablar de esos estratos sociales en esos términos?

R:No, por lo menos que yo sepa. La clase alta en Suecia es muy educada y no debate esas cosas en público. Por lo que he oído, les han gustado mis libros.

P:Relato fiel de los bajos fondos y de las sombras de una clase alta que tiene sus vicios y sus bajezas ¿Documentado por la experiencia o simple investigación?

R:La respuesta es sencilla. Todo lo consigo gracias a mi trabajo. Estocolmo tiene su lado oscuro y me fascina. Yo veo esa realidad a diario: conozco a los criminales, a las víctimas y charlo con la policía.

P: La Feria del Libro en Madrid se centró en la literatur escandinava, que tiene autores autores que copan las listas de los más vendidos en todo el mundo ¿A qué se debe esta locura por lo escandinavo en general y por lo sueco en particular?

R:En los años setenta , ochenta y noventa la novela negra sueca era muy popular en los países nórdicos y en Alemania. Esto creó una tradición y muchos escritores probaron fortuna dentro del género y tuvieron éxito. Sin embargo, no ha sido hasta ahora cuando la literatura sueca ha vivido su verdadero boom. Creo que la novela negra tiene la habilidad de tratar los grandes temas y, además, hablar de discriminación, segregación y los fallos de la sociedad moderna.

P: Antes que usted, ha habido otros grandes éxitos de venta y crítica en Suecia. Henning Mankell, Liza Marklund y Stieg Larsson son tres grandes y muy diferentes ejemplos. ¿Le han influido? ¿Dónde sitúa su obra en comparación con la de estos escritores?

R:Para nada. Mis libros están alejados de la tradicional novela negra sueca. Encuentro mi inspiración al otro lado del Atlántico, fundamentalmente entre los escritores estadounidenses. De hecho, quiero que mis libros se conviertan en la antítesis de la tradicional novela negra escandinava. Creo que mi literatura abre puertas a un mundo hasta ahora poco conocido, el submundo de Estocolmo. Una buena novela negra debe girar en torno a las grandes cuestiones como el amor, el odio y la venganza.

P:El estilo recuerda claramente al de Ellroy ¿Influencia? ¿Quién más? La descripción de uno de los protagonistas de Dinero Fácil, JW, y su mundo recuerda a Bret Easton Ellis. ¿Lo reconoce?

R:El uso del idioma que hace Ellroy es fantástico. Su ritmo y su forma desacompasada de construir sentencias me deja alucinado. Aprendí de él lo que llamo el lenguaje revolver. Las palabras se comprimen en un apretado y recortado flujo que crea un sentimiento de intransigencia y poesía. También la obra de Easton Ellis ha influenciado la mía. Relata la peor maldición del mundo occidental, el consumismo y la búsqueda de la felicidad a través de lo material.

P:Incluso James Ellroy se preocupa por policías, aunque poco o nada honestos (Bud White en L.A. Confidencial o Lloyd Hopkins en la trilogía del Sargento Lloyd). Sin embargo, su preferencia absoluta es por el mundo del hampa, ajeno a la otra parte del juego, a las fuerzas del orden.

R:Me interesa más la gente que comete crímenes. Después de todo, son los que se desvían de las normas y la ley. ¿Quién comete crímenes? ¿Por qué? ¿Qué efectos tienen los crímenes en la vida de quienes lo cometen?


22.6.10

Joakim Larsson: "Hay cuarta novela"

"Dos semanas antes de morir, Stieg me escribió que ya había 'casi acabado' el libro", dice su hermano. Sin embargo, la ruptura de negociaciones entre herederos y "viuda" impide la publicación

Joakim Larsson y Erland Larsson, hermano y padre de Stieg Larsson, en la cocina de la casa del segundo, mayo 2008, foto: Javier de Pasamonte.fuente:lavanguardia.es

Bajo el máximo de los secretos, en los últimos dos años se han venido manteniendo intensas negociaciones entre los herederos de Stieg Larsson –su hermano Joakim y su padre Erland– y la que fue su pareja durante 30 años, Eva Gabrielsson, a quien la rigidez del derecho germánico –con una filosofía basada en el derecho de sangre, al contrario que el derecho romano– ha privado de cualquier participación sobre los multimillonarios derechos de la trilogía Millennium. Dichas negociaciones se han roto definitivamente. El resultado de dicha ruptura tiene dos consecuencias, una de ellas personal (Gabrielsson no verá ni una corona sueca) y otra de interés general: los lectores no leerán el cuarto volumen de Millennium, que, según comenta Joakim Larsson a este diario, está "prácticamente acabado".
¿Prácticamente acabado? ¿Pero existe realmente la cuarta novela de Larsson, sobre la cual tanto se ha fantaseado en los medios de comunicación de medio mundo? La versión de Eva Gabrielsson –la que tiene en su poder ese cuarto Millennium, pues Larsson lo dejó en el ordenador de su casa– era que existían poco más de 200 páginas acabadas y que el resto no pasaba de ser un borrador que, sin embargo, ella podría acabar "pues Stieg me había hablado en muchas ocasiones de la historia". Pero Joakim Larsson afirma que ello no es cierto, y que la cuarta novela ha sido, justamente, uno de los ejes de las negociaciones con Eva. "La cuarta novela no será publicada. Pero existe. Un par de semanas antes de morir, el mismo Stieg me escribió que ya había "casi acabado" el cuarto libro. Me dijo también que quería que todo el dinero que generara ese libro fuera para la revista Expo –una publicación combativa contra la extrema derecha que Larsson dirigía–. Pero Eva Gabrielsson no quería respetar esa última voluntad de Stieg, ella nos propuso compartir a medias el dinero del cuarto libro y nosotros respondimos que no, que el dinero debía ir directamente a Expo. Eso es lo que ha impedido un acuerdo con Eva al respecto". Gabrielsson sola no puede publicar la novela –aunque la tenga– porque, como recuerda el hermano de Larsson, "mi padre y yo somos los propietarios de los derechos".

Ernald y Joakim Larsson son, a su pesar, dos apestados sociales. A raíz de un documental de la televisión sueca y de los reportajes de los medios de comunicación, han aparecido como los malos de la película que impide a Gabrielsson gozar del éxito de Millennium. Pero Joakim se defiende: "Nosotros queríamos pactar con Eva, ofrecerle una salida digna. Nuestra oferta para ella han sido 20 millones de coronas suecas –unos 2,1 millones de euros– y que a partir de ahora decida conjuntamente con nosotros qué hacer con el resto del dinero. Le hemos ofrecido un puesto en el consejo de nuestra empresa, que gestiona los derechos de Larsson y tomar parte en todas las decisiones". Eva lo rechaza porque cree que su papel no es el de "ser una socia minoritaria". ¿Quiénes son los malos? Arriba, Joakim y Erland Larsson, en la cocina de la casa del segundo, en Umeä. Abajo, Eva Gabrielsson, con quien no han llegado a un acuerdo

10.6.10

Encuentran cuentos que el autor de Millenium escribió cuando era joven

Son textos de ciencia ficción que Stieg Larsson había mandado a una revista a los 17 años

FENOMENO. Larsson conquistó el mundo después muerto.foto.fuente:Revista Ñ

Iba a pasar. Se sabía, de alguna manera, que el fanatismo incondicional que despertó en todo el mundo la trilogía Millenium , del escritor y periodista sueco Stieg Larsson, seguiría produciendo noticias. Ayer se supo que varios textos manuscritos inéditos de Larsson fueron remitidos a la biblioteca nacional sueca.

El anuncio lo hizo una funcionaria de esa institución, Magdalena Gram, quien agregó: "Recibimos textos provenientes de los pequeños archivos de una revista llamada 'Jules Verne Magazine' y, en esos archivos, había algunos manuscritos de Larsson que nunca fueron publicados". El material es de alrededor de 1970, cuando Larsson tenía 17 años, y los manuscritos son "del género ciencia ficción". El autor los había enviado a la revista con la esperanza de que fueran publicados, pero, en cambio, la revista los archivó. Y ahora vuelven a aparecer. Gram dijo también que "en la biblioteca tenían conocimiento de estos textos desde hacía un tiempo", pero que hasta el momento sólo habían comenzado a revisar los papeles y no tenían más detalles.

¿Son buenos los textos que Larsson mandó a "Jules Verne Magazine"? Un dato no menor es que Larsson los escribió a los 17 años. Y la bibliotecaria que dio la noticia lo tuvo en cuenta: dijo que la publicación o no de los inéditos es una decisión que deberán tomar los herederos de Larsson –su padre y su hermano– pero, advirtió, es algo que " deberían pensar dos veces antes de hacer, ya que las primeras obras pueden dañar la reputación del autor".

Larsson murió en 2004, a los 50 años, poco antes de que se publicara Los hombres que no amaban a las mujeres , el primer volumen de la trilogía. Desde el momento en que se editó el primer libro, "el fenómeno Larsson" no paró de crecer. Ni de generar polémicas.
Millenium fue traducida a más de 30 idiomas y figura en los primeros puestos de los libros más vendidos en todo el mundo. A las versiones fílmicas que se hicieron en Suecia, muy pronto se va a sumar una superproducción de Hollywood, que ya se está preparando.

Aunque cada volumen de la trilogía es independiente, forman parte de una gran narración. Y las claves de lo que los lectores en cuentran en Millenium son varias, entre ellas, la fuerza del feminismo, la pelea contra la corrupción, la discriminación y la violencia contra las mujeres. El silencio y la complicidad de los medios y el sistema político.

Pero no es sólo la historia. Ni la potencia de los personajes protagónicos, el periodista –como el mismo Larsson– Mikael Blomkvist y la hacker/punk Lisbeth Salander, una víctima de personajes siniestros relacionados con la policía secreta sueca que buscan, página tras página, destruirla. La viuda de Larsson, Eva Gabrielsson –quien está en juicio por los derechos de la obra con la familia de Larsson– dijo que los lectores "buscan más la gran causa que las aventuras. Lo que atrae es la idea de justicia del héroe y la heroína".

Los cuadernos secretos de Agatha Christie

Agatha Christie es la autora que más libros ha vendido en la historia: CUATRO BILLONES DE EJEMPLARES

Portada de el libro de John Curran.foto.fuente:sumadeletras.es

Una fascinante exploración del contenido de los 73 cuadernos de notas de Agatha Christie recientemente descubiertos, que incluyen ilustraciones, extractos eliminados y dos novelas inéditas de Poirot.

Cuando Agatha Christie falleció en 1976 se había convertido en la escritora más popular del mundo. Con unas ventas billonarias en todo el mundo y publicada en más de 100 países, había conseguido lo imposible: publicar más de un libro al año desde la década de 1920, y todos ellos éxitos de ventas.

Tras la muerte de la hija de Agatha, Rosalind, a finales de 2004, se reveló un extraordinario legado. Entre sus objetos personales de la residencia familiar de Greenway se desenterraron los cuadernos privados de Agatha Christie, 73 volúmenes escritos a mano que habían permanecido en gran parte ignorados, probablemente debido a que la inconfundible caligrafía de Agatha era muy dificultosa de leer. Pero cuando el archivero John Curran comenzó a descifrar los cuadernos, se hizo evidente la magnitud de este tesoro escondido…

Este libro abre la tapa del mayor secreto de Agatha Christie: cómo sus anotaciones, listados y borradores se convirtieron en los exitosos libros, obras de teatro y relatos que finalmente fueron. Argumentos alternativos, escenas eliminadas, incluso sus planes para libros que no llegó a escribir, la investigación de Curran revela una enorme riqueza de material inédito, incluidas dos novelas cortas de Hércules Poirot.

9.6.10

Literatura del tedio

Åsa Larsson asegura que los libros la salvaron del aburrimiento. La escritora sueca recibe en Bilbao un premio por Aurora boreal
foto:archivo.fuente:elpais.com

Subida a la ola del éxito internacional de la novela negra de los países nórdicos, la escritora Åsa Larsson (Uppsala, 1966) recogió ayer, feliz y honrada por el reconocimiento de los lectores, el premio Pluma de plata de la Feria del Libro de Bilbao por las ventas que alcanzó su obra Aurora boreal (Seix Barral) en la edición del pasado año.

Larsson, sin parentesco alguno con su colega Stieg Larsson - el autor de la trilogía Millennium- está ocupada estos días en la promoción de su segunda novela traducida al castellano, Sangre derramada. De la feria de Madrid a la de Bilbao, antes de seguir su periplo por España rodeada de libros. Confiesa que esta a gusto porque leer y escribir le salvaron del aburrimiento vital en el que había caído después de estudiar Derecho y dedicarse a ejercer la profesión en el campo de las leyes tributarias. Durante la baja maternal descubrió lo pobre que era su vida. "Buscaba la diversión dentro de mi cabeza", dijo. Y la encontró regresando a la literatura, como lectora y, sobre todo, como escritora. "Es un misterio que esa decisión me haya traído hasta aquí", reconoció.

Con Aurora Boreal ha logrado vender sólo en español 250.000 ejemplares, en un momento en que los escritores nórdicos encabezan las listas de libros más vendidos. ¿Razones para el éxito de la novela negra que llega del Norte? "Ni idea", respondió Larsson. "Pensamos en ello cada día, pero no hemos encontrado una respuesta. No sabemos por qué ocurre". La escritora quiso compartir su alegría con los lectores. "Escribir libros es compartir, comunicar, viajar a mundos diferentes por el módico precio de 30 euros", dijo. Y se acordó especialmente de los libreros y distribuidores, "el puente entre autores y lectores".

Un año después de recibir el Premio de la Crítica por sus novelas Derrumbe, La ofensa y El corrector, el escritor Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971) regresó ayer a Bilbao para presentar Asturias para Vera (Imagine Ediciones), el libro con el que ganó el Premio Llanes de viajes 2010.

Menéndez Salmón explica que la clave de este libro de viajes por Asturias está en su subtítulo: Viaje sentimental de un padre escritor. No es un guía para descubrir los espacios físicos del territorio asturiano. Sus páginas, trufadas de referencias literarias, pretenden, dejar a su hija Vera, de dos años, el testimonio de una cultura, de la memoria heredada por su padre y de las huellas dejadas por la historia en Asturias, donde vive la familia. La obra habla de las fiestas populares, del arte prerrománico, de la conciencia política surgida en el trabajo en las minas o de algo tan cotidiano como el pan. "El viaje es el viajero", dice Menéndez Salmón citando a su admirado Pessoa.

7.6.10

Diario de un viaje al horror

El novelista y dramaturgo Henning Mankell era uno de los viajeros de la flotilla que intentó romper el bloqueo de Gaza y fue interceptada a tiros en aguas internacionales, el 31 de mayo, por la Marina israelí. Ha escrito un diario de ese viaje en el que narra cómo una expedición organizada sin voluntad de enfrentamiento derivó en un baño de sangre y en múltiples humillaciones

Henning Mankell, creador del inspector Kurt Wallander.foto.fuente:elpais.com

Nos dispersan, no nos permiten que hablemos unos con otros. De pronto aparece a mi lado un hombre del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel. Comprendo que ha venido para impedir que me dispensen un trato demasiado brusco. Después de todo, soy un escritor bastante conocido en Israel. Mis obras están traducidas al hebreo. El hombre me pregunta si necesito algo. "La libertad, la mía y la de los demás", respondo. El hombre no me contesta y le pido que se marche, pero él da un paso atrás y se queda allí, cerca de mí.

NIZA. Martes 25 de mayo.
A las cinco de la mañana me encuentro en la calle, esperando al taxi que me ha de llevar al aeropuerto de Niza. Por primera vez en muchos meses, E. y yo gozamos de tiempo libre que compartir. En un principio habíamos pensado que se prolongaría dos semanas, pero finalmente no serán más que cinco días, ya que la operación Ship to Gaza está por fin preparada, al parecer, y debo sumarme a los demás en Chipre.
El objetivo de todo viaje puede interpretarse ya en su punto de partida, me digo mientras espero al taxi. Tal y como acordamos, reduje mi equipaje a una mochila de no más de diez kilos. La operación Ship to Gaza tiene un objetivo claro y bien definido: romper el bloqueo al que Israel tiene sometida la franja de Gaza. Desde la guerra de hace poco más de un año, la vida de los palestinos que habitan la zona se ha convertido en un infierno cada vez más insoportable. Son muchas y grandes las necesidades que habría que cubrir para que la vida allí resultara medianamente decente.

Pero el objetivo del viaje es, naturalmente, mucho más concreto. Las palabras se demuestran con la acción, pienso. Resulta fácil decir que se apoya, se defiende o se combate esto o aquello. Sin embargo, es en la acción donde se materializan como un hecho probado ese tipo de declaraciones. Es preciso que los palestinos a quienes los israelíes obligan a vivir en aquel infierno sepan que no están solos, que no los hemos olvidado. Hay que recordarle al mundo que existen. Y además, también podemos cargar varias embarcaciones con lo que más necesitan: medicinas, plantas desalinizadoras para que puedan obtener agua potable, cemento...

Por fin llega el taxi, acordamos el precio -¡qué caro!- y, por las calles vacías del amanecer, salimos rumbo al aeropuerto. La primera anotación del viaje -ahora caigo en la cuenta- la hago allí mismo, en el taxi. No recuerdo las palabras con exactitud, pero de repente me desconcierta la sensación de que no he tomado conciencia plena de que se trata de un proyecto que los israelíes odian hasta tal extremo que seguramente recurrirán a la violencia para obstaculizar el avance de la flotilla.

Aunque antes de llegar al aeropuerto ya se me ha olvidado. Se trata de una empresa totalmente definida también en lo que se refiere a ese punto: nosotros actuaremos sin violencia, no vamos armados, no existe la menor voluntad de enfrentamiento físico. Si llegan a detenernos, todo se desarrollará de modo que la vida de los participantes no corra peligro.

» NICOSIA. Miércoles 26 de mayo.

Hace más calor que en Niza. Aquellos que han de subir a bordo en la costa chipriota se reúnen en el Centrum Hotel de Nicosia. Es como en una novela de Graham Greene. Gente dispar que se reúne en un lugar olvidado de Dios para emprender un viaje común. Vamos a quebrantar un bloqueo ilegal. Son palabras que se repiten una y otra vez en varios idiomas. Pero de pronto nos invade la incertidumbre. Los barcos se retrasan, han surgido varios problemas, aún no tenemos las coordenadas definitivas de dónde se producirá el encuentro de las seis embarcaciones. Lo único que está claro es que será en alta mar. Chipre no quiere que nuestras naves atraquen en sus muelles. Seguramente, a consecuencia de la fuerte presión de Israel. De vez en cuando advierto la tensión que domina las relaciones entre los diversos grupos al frente de este proyecto tan complicado. El comedor donde desayunamos se ha convertido en una sala de reuniones secretas. Nos van pidiendo que entremos para firmar diversos documentos y para que dejemos constancia de quiénes son nuestros familiares más cercanos, en caso de que suceda lo peor. Todos firman sin pensárselo. Luego nos dicen que esperemos. Que estemos alerta. Son las palabras más usadas esos días: "esperar, estar alerta".

» NICOSIA. Jueves 27 de mayo.

Esperar. Estar alerta. Calor asfixiante.

» NICOSIA. Viernes 28 de mayo.

Empiezo a preguntarme si no tendré que abandonar la isla sin haber subido a bordo. Al parecer, no hay plazas suficientes. Al parecer, hay listas de espera para participar en este proyecto solidario. Pero K., el amable parlamentario sueco, y la doctora sueca S., que son mis compañeros de viaje, me ayudan a mantener el ánimo. Los viajes en barco siempre llevan aparejados muchos contratiempos, me digo. Así que continuamos con nuestra tarea. Esperar. Estar alerta.

» NICOSIA. Sábado 29 de mayo.

De repente, todo se precipita. Ahora, a lo largo del día, aunque sólo quizá, por supuesto, zarparemos en un buque rápido que nos llevará hasta ese punto en alta mar donde hemos de reunirnos con la flotilla de otros cinco barcos que surcarán las aguas rumbo a la franja de Gaza. Seguimos esperando. Pero, hacia las 17.00, las autoridades portuarias nos dan por fin permiso para subir a bordo del buque llamado Challenge, que, a 15 nudos de velocidad, nos trasladará al lugar donde subiremos al carguero Sofia, ya a la espera en el punto de encuentro. A bordo del Challenge hay muchas personas que esperan y están alerta. Creo que se quedan un tanto decepcionadas al ver que sólo llegamos nosotros tres. Esperaban a varios irlandeses que, no obstante, abandonaron antes de embarcar y volvieron a casa. Subimos a bordo, saludamos a todo el mundo y aprendemos enseguida cuáles son las reglas. El espacio es mínimo y hay zapatos en bolsas de plástico por todas partes, pero reinan la tranquilidad y el buen entendimiento. Ahora, de repente, parecen haberse despejado todas las incógnitas. A las 17.00, los dos potentes motores diésel empiezan a zumbar. Por fin estamos en marcha.

» EN EL MAR. 23.00 horas.

Estoy sentado en una cubierta de popa. El viento no sopla con fuerza, pero sí lo suficiente como para que ya se hayan mareado muchos de los activistas. Envuelto en varias mantas, contemplo la luna que ilumina un sendero sobre el mar, resisto la embestida de las olas y pienso que las acciones solidarias pueden adoptar cualquier forma. El zumbido de los motores dificulta la conversación. La mayoría intenta dormir o, al menos, descansar. Y me digo que, en esos momentos, se puede decir que está resultando un viaje apacible. Pero sólo en apariencia.

» EN EL MAR, AL SURESTE DE CHIPRE.

Domingo 30 de mayo. 1.00 horas.

Brillan destellos de luz desde varios puntos. El capitán, cuyo nombre no consigo aprender, ha aminorado la marcha. A lo lejos titilan las luces de las linternas de dos de los buques de la flotilla. Ahora permaneceremos anclados hasta que amanezca y la gente pueda trasladarse a las otras embarcaciones. Pero yo sigo sin encontrar un lugar donde acostarme, así que me quedo dormitando en la silla empapada. La solidaridad ve la luz en la humedad y la espera, pero así hacemos que otros tengan un techo bajo el que cobijarse.

» EN EL MAR. 8.00 horas.

El mar se ha calmado. Nos dirigimos hacia la nave de mayor envergadura

[Mavi Marmara]. Es un buque de pasajeros, "la nave reina" de la flotilla. Lleva a bordo a cientos de personas. Han estado discutiendo la posibilidad bastante probable de que los israelíes centren su intervención justo en esa nave.

¿Qué intervención? Obviamente, es algo a lo que hemos estado dando vueltas desde los inicios del proyecto. Nada podemos saber con certeza. ¿Hundirá la Marina israelí las embarcaciones o intentará obligarlas a retirarse con otro tipo de violencia? ¿Existirá la posibilidad de que Israel opte por la solución razonable de dejar pasar las naves y palíe así parcialmente la vergonzosa fama que se ha ganado en todo el mundo? Nadie lo sabe. A nuestro juicio, lo más probable es que, una vez en la frontera de sus aguas territoriales, nos exijan que nos retiremos amenazándonos desde los altavoces de los buques de guerra. Si no nos detenemos, nos destrozarán las hélices o la quilla y nos remolcarán hasta un lugar donde podamos repararlas.

» EN EL MAR. 13.00 horas.

Los tres subimos por una escala a bordo del Sofia. Es un viejo buque renqueante, muy oxidado y con una tripulación afable. Calculo que somos unos veinticinco en total. La carga se compone, entre otras cosas, de cemento, armazones de hierro y casas de madera prefabricadas. Me asignan un camarote que comparto con el parlamentario al que, tras los largos días de espera en Nicosia, empiezo a considerar como a un viejo amigo. Descubrimos que no hay luz eléctrica. Ya leeremos en otro momento.

» EN EL MAR. 16.00 horas.

Reunida la flotilla. Las proas de las naves ponen rumbo a Gaza.

» EN EL MAR. 18.00 horas.

Nos reunimos en un comedor improvisado entre las bodegas y la cubierta superior de la embarcación. El griego canoso que se encarga de la seguridad y la organización a bordo, a excepción de las tareas de navegación, nos habla en voz baja y nos inspira enseguida una gran confianza. "Esperar" y "estar alerta" son palabras que han dejado de existir. Nos estamos acercando. La cuestión es a qué. Nadie sabe qué se les ocurrirá a los israelíes. Sólo sabemos que han hecho declaraciones hostiles y que han asegurado que ahuyentarán a la flotilla con todos los medios a su alcance. Pero ¿qué significa eso? ¿Usarán torpedos? ¿Maromas? ¿Enviarán a bordo soldados desde sus helicópteros? Imposible adivinarlo. Pero a su violencia responderemos con la nuestra. Sólo en defensa propia. En cambio, sí que podemos dificultarles el ataque. Tenderemos un alambre de púas alrededor de toda la falca del barco. Además, todos deben entrenarse en el uso de los chalecos salvavidas, pondremos vigilantes y decidiremos dónde reunirnos si los soldados abordan el barco. El último bastión es el puente de mando.

Una vez que todo está acordado, empezamos a comer. Al cocinero egipcio, un hombre corpulento y robusto, le duele una pierna, pero cocina muy bien.

» EN EL MAR. Lunes 31 de mayo. 0.00 horas.

Me corresponde participar en el turno de guardia entre la medianoche y las tres de la madrugada. Aún brilla la luna llena, aunque a veces queda oculta tras alguna que otra nube. El mar está en calma. Destellos de linternas. Las tres horas pasan rápido, pero cuando me relevan compruebo que estoy cansado. Aún estamos lejos de lo que puede llamarse la frontera de las aguas territoriales que los israelíes se consideran con derecho a defender como suyas. Supongo que tendré ocasión de dormir unas horas.

Me tomo un té, converso un rato con un marinero griego cuyo inglés es pésimo, pero el hombre insiste en que le cuente de qué tratan mis novelas. Son cerca de las cuatro cuando por fin puedo retirarme a dormir.

» EN EL MAR. 4.30 horas.

Acabo de conciliar el sueño, cuando me despiertan. Ya en cubierta, compruebo que el gran buque de pasajeros está iluminado por potentes focos. De repente, se oyen unos disparos. Y comprendo que Israel se ha decantado por la vía del enfrentamiento brutal. En aguas internacionales.

Transcurrida una hora exactamente, los botes de goma se acercan veloces llenos de soldados enmascarados que inician el abordaje de inmediato. Nos reunimos en el puente de mando. Los soldados se muestran impacientes y quieren que bajemos a cubierta. Alguien se demora y lo atacan con una descarga eléctrica en el brazo. El hombre cae al suelo. Otro hombre que tampoco se movía con celeridad suficiente recibe el impacto de una bala de goma. Y todo esto sucede allí mismo, a mi lado. Es absolutamente real. Personas totalmente inocentes tratadas como animales y castigadas por su lentitud.

Nos agrupan en cubierta. Y allí permaneceremos durante once horas, hasta que el barco atraca en Israel. Los soldados nos filman de vez en cuando, aunque no tienen ningún derecho a ello. Al verme tomando unas notas, uno de los soldados se me acerca enseguida y me pregunta qué escribo. Es la única ocasión en que pierdo los estribos. Le contesto que no es de su incumbencia. Sólo le veo los ojos y no sé lo que está pensando, pero al final da media vuelta y se marcha.

Once horas inmovilizados, amontonados en medio de aquel calor, puede ser un método de tortura. Para ir a orinar, hay que pedir permiso. Galletas, biscotes y manzanas es cuanto nos dan para comer. Tomamos una decisión conjunta: no pedir que nos permitan cocinar. Nos filmarían y lo presentarían como un acto de generosidad por parte de los soldados. Así que nos conformamos con las galletas y los biscotes. Es una humillación sin igual. (Entre tanto, los soldados han sacado los colchones de los camarotes y ahora duermen al fondo de la cubierta de popa).

Durante esas once horas tengo tiempo de concretar lo sucedido. Nos han atacado mientras nos hallábamos en aguas internacionales, lo que implica que los israelíes han actuado como piratas, no mucho mejor que los que operan en las costas de Somalia. Por otro lado, en el momento en que obligaron a nuestra nave a poner rumbo a Israel, nos estaban secuestrando. Su intervención es completamente ilegal.

Entre tanto, nosotros intentamos hablar, dilucidar qué sucederá, y nos preguntamos cómo es posible que los israelíes hayan optado por una solución que los aboca a un callejón sin salida. Los soldados nos observan. Algunos fingen que no saben inglés, pero todos lo hablan y lo entienden. Dos de ellos son muchachas. Parecen preocupadas. Quizá después, cuando hayan terminado el servicio militar, decidan huir a Goa a destrozarse la vida drogándose. Sucede constantemente.

» 18.00 horas.

Un muelle en algún lugar de Israel. No sé dónde. Nos obligan a bajar a tierra y a iniciar una suerte de carrera entre dos filas de soldados, mientras que la televisión militar filma todo el suceso. De pronto se me ocurre que eso, precisamente eso, es algo que nunca les perdonaré. En ese instante sólo pienso en bestias y cerdos.

Nos dispersan, no nos permiten que hablemos unos con otros. De pronto aparece a mi lado un hombre del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel. Comprendo que ha venido para impedir que me dispensen un trato demasiado brusco. Después de todo, soy un escritor bastante conocido en Israel. Mis obras están traducidas al hebreo. El hombre me pregunta si necesito algo. "La libertad, la mía y la de los demás", respondo. El hombre no me contesta y le pido que se marche, pero él da un paso atrás y se queda allí, cerca de mí.

Como es obvio, no hago ninguna confesión. Me comunican que seré deportado. El hombre que me lo anuncia me dice enseguida que le gustan mis novelas. En ese momento pienso en la posibilidad de procurar que ninguno de mis libros vuelva a traducirse al hebreo. Es una idea que no he terminado de madurar.

El ambiente que reina en aquella "sala de recepción de refugiados" es invariablemente caótico y crispado. A cada minuto golpean a uno, amarran a otro, esposan a un tercero. Me repito que, cuando lo cuente, nadie me creerá, pero hay muchos ojos que lo registran todo. Y muchos serán los que deban admitir que es verdad cuanto digo. Los testigos oculares somos multitud.

Un único ejemplo debería bastar. Justo a mi lado, un hombre se niega a dejar sus huellas dactilares. Acepta que lo fotografíen, pero ¿las huellas? No ha cometido ningún delito. Opone resistencia. Y lo golpean hasta que cae al suelo. Luego se lo llevan de allí. Quién sabe adónde. ¿Cómo calificar semejante acción? ¿Repugnante? ¿Inhumana? Elijan libremente.

» 23.00 horas.

Al parlamentario, a la doctora y a mí nos conducen a una prisión provisional. Allí nos separan. Nos arrojan unos bocadillos resecos como un trapo. La noche se hace larga. Uso de almohada las zapatillas de deporte.

» Martes 1 de junio. Por la tarde.

Al parlamentario y a mí nos conducen de improviso a un avión de Lufthansa. Van a deportarnos. Nos negamos a subir sin saber qué será de S. Salimos del calabozo en cuanto nos aseguran que ella también vendrá con nosotros.

Ya a bordo del avión, una de las azafatas me trae un par de calcetines: uno de los soldados que atacaron el barco donde me encontraba me los había robado.

Así muere parte del mito del soldado israelí, valeroso e infalible. Ahora, además, puede añadirse que son simples ladrones. No fui yo el único al que le robaron el dinero, las tarjetas de crédito, la ropa, el reproductor de música, el ordenador... Otro tanto les sucedió a muchos de los que iban a bordo del mismo barco que, un día, a hora muy temprana, sufrió el ataque de soldados israelíes enmascarados o, lo que es lo mismo, de unos piratas disfrazados.

Bien entrada la noche, ya estamos de regreso en Suecia. Hablo con los periodistas. Más tarde me siento un rato en la oscuridad, en el jardín de la casa donde vivo. E. se muestra taciturna.

Al día siguiente, el 2 de junio, oigo el canto del mirlo. Un canto por los que han muerto.

Ahora queda todo lo que debemos hacer para no despistarnos del objetivo: conseguir que se levante el brutal bloqueo de Gaza. Lo conseguiremos.

Detrás de ese objetivo aguardan otros. La desarticulación de un sistema de apartheid lleva tiempo. Aunque no una eternidad.

Un escritor que cree en la solidaridad activa

»Henning Mankell (Estocolmo, 3 de enero de 1948), escritor de novela negra, autor teatral y ensayista, es uno de los grandes nombres de la narrativa nórdica actual. Su saga sobre el inspector Kurt Wallander, compuesta por once títulos, y editada en España por Tusquets, ha sido uno de los mayores éxitos internacionales del género en los últimos tiempos. Con El hombre inquieto, publicada en 2009, Mankell dice adiós a Wallander, al menos de momento. Casado con una hija del cineasta sueco Ingmar Bergman, Mankell divide su tiempo entre Suecia y Mozambique, donde dirige el Teatro Nacional. Los graves problemas del continente africano son una de sus grandes preocupaciones. Novelas como El chino y El ojo del leopardo, su última obra, se desarrollan en África. La implicación activa en las causas humanitarias y la preocupación por la justicia social son señas de identidad de la personalidad de Mankell.