24.2.12

El detective traumatizado

Los policías Franck Sharko y Lucie Hunebelle, creados por el autor francés Franck Thilliez, se incorporan a la nueva ola del thriller: la de los investigadores que han sufrido experiencias personales y familiares horrorosas
Franck Thilliez, escritor francés, autor de El síndrome E. foto.fuente:lavanguardia.com

De los grandes arquetipos de detectives en la tradición de la novela de misterio, el primero lo constituye el excéntrico. Lo creó sir Arthur Conan Doyle con su gran Sherlock Holmes, que tantas secuelas ha generado. Este arquetipo lo nutren aquellos investigadores que animan el relato con sus peculiaridades y actitudes curiosas. Deducción extrema y cocaína en Sherlock, acento francés y mostachos en Hércules Poirot, obesidad y orquídeas en Nero Wolfe... Y así llegamos hasta la televisión de nuestros días, con El mentalista y sus trucos, o la resabiada antropóloga de Bones.

El segundo gran arquetipo es el antiheroico. Nos encontramos ahora en el terreno de los detectives desastrados y sin afeitar, caóticos, habitualmente alcoholizados, especialistas en actuaciones que bordean la vulneración de la ley. Lo inauguró brillantemente el Phillip Marlowe de Raymond Chandler y su figura está relacionada con la crítica al establishment. Crece en los años sesenta y setenta hasta dominar casi por completo el panorama (e incorporando versiones femeninas), y también llega hasta la televisión de hoy con series como The wire.

El tercer arquetipo es el del detective profundamente traumatizado. Su auge es reciente y sospecho que tiene que ver con la difusión de un nuevo paquete de teorías psicológicas que se hallan también en la base del éxito de los libros de autoayuda. Si al detective antiheroico las cosas simplemente le iban mal en la vida, al traumatizado lo que le ha ocurrido es realmente horrible, y necesita auténticas dosis de resiliencia para superarlo.

Hasta el momento lideraba claramente este territorio el Charlie Bird Parker de John Connolly, con sus novelas a medio camino entre el suspense y la parapsicología (publicadas en España por editorial Tusquetes), pechando con todo lo que le ocurrió a su primera mujer y una hija (siempre hay cónyuges y descendientes afectados).

Otro ejemplo interesante lo constituyen las novelas de Stephen Woodowth (Editorial Mondadori), con sus inquietantes personajes, los Violetas, médiums utilizados por el sistema judicial para poder presentar el testimonio de los muertos.

Pero la aportación de peso más reciente en este campo es la de Franck Thuilliez. Debo confesar que mientras se celebraba en mi ciudad hace unos días el festival de literatura policíaca BCNegra, yo devoraba uno tras otro los dos novelones que en menos de un año le ha publicado Destino a este autor francés, que no ha venido a Barcelona.

La primera, El síndrome E arranca con su protagonista, el inspector Franck Sharko, sometido a tratamiento psiquiátrico porque por todos lados se le parece el espíritu de una niña inquietante. En la segunda, Gataca, la también policía Lucie Hunebelle tiene que lidiar con un trauma familiar de los insuperables antes de reintegrarse a sus investigaciones.

Sharko y Hunebelle, que trabajan juntos, componen la encarnación del detective traumatizado por partida doble. Thilliez nutre sus argumentos con elementos de divulgación científica, relativos al poder de las imágenes subliminales en la primera novela, y a las derivaciones maléficas de la investigación genética en la segunda. Esa documentación está bien elegida y define bien el mundo de su autor. Pero son sus personajes heridos los que dan el tono de la narración, y el trauma profundo lo que la sostiene.

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17.2.12

III Ciclo de Autores de Novela Criminal

(I): Maurizio de Giovanni
Maurizio de Giovanni, creador del comisario Ricciardi. foto: Ad Est dell'equatore Ed. fuente:revistadeletras.net

Lo versa en gran parte de estaciones. En otoño Lumen publicó El invierno del comisario Ricciardi de Maurizio de Giovanni. Me impactó, y lo comprobaréis a lo largo de la entrevista, el personaje del comisario, que desde mi punto de vista añadía nuevos elementos a un modelo clásico de investigador, ya visible en la tradición italiano desde el Pasticiaccio de Carlo Emilio Gadda. Roma no es Nápoles, y por eso Ricciardi y los mismos crímenes viven de otra atmósfera y agitación. Frío y atormentado el protagonista. Caliente y vibrante la ciudad, envuelta en una átona neblina fascista que enturbia los pasos sin anular una esencia propia que impregna los tejidos de la novela, teatral, analítica y muy entretenida, de lectura rápida.
Hace escasas semanas recibí la segunda entrega de la serie, La primavera del comisario Ricciardi. La segunda estación depara una trama más rica de elementos, con una vertiginosa estructura en la que los personajes se bifurcan, convergen y ejecutan un rompecabezas con muchos sospechosos, una muerte extraña y la pasión desatada más allá del asesinato que vehicula el relato, repleto de acción reflexiva en un escenario donde la investigación es una clave para comprender lo que nos rodea. Llego al hotel, espero, estrecho una mano, me siento y enciendo la grabadora.

¿Cómo nace el personaje del comisario Ricciardi?

Por pura casualidad. Tenía cincuenta años y no pensaba para nada en la escritura. Un día, teniendo la tarde libre, me inscribí en un laboratorio de literatura humorística. Siempre he leído mucho, sobre todo narrativa, me apasiona. Los chicos del laboratorio mandaron, sin decírmelo, un texto mío a un concurso para escritores noveles de crónica negra. Era un concurso duro, tenía varias etapas y Nápoles era la penúltima antes de la final en Florencia, en Le Giubbe Rosse. Fui y nos dieron novecientos once minutos, lo organizaba Porsche, para escribir un relato en el Café Gambrinus, que siempre aparece en las novelas de Ricciardi para homenajear esa anécdota.

Con tanto tiempo por delante era inevitable que pasara algo especial.

Sí, tenía mucho tiempo para mirar desde la ventana. Era junio, y una chica de la calle se paró a mirar lo que ocurría en el interior del Café. Al cabo de un rato se aburrió y se fue. Sin embargo me di cuenta que entre todos los que estábamos sólo yo me fijé en el detalle. Así se me ocurrió uno de los motivos clave de Ricciardi. ¿Qué sucedería si una persona viera siempre imágenes terribles e invisibles para los demás? A partir de ahí decidí ambientar sus historias en los años treinta por estar en el Gambrinus, con su decoración tan Liberty.

Y de ahí, a la novela.

Gané el premio, y luego me pidieron otro relato del personaje. Ricciardi es extraño.

Tiene un aire misterioso muy particular.

No es guapo, ni fuerte, y ni siquiera se interesa en exceso por la comida, tampoco por las mujeres. No disfruta la vida.

Pero es porque interioriza muchos sus emociones y sentimientos.

Sin duda. El mutuo desdén que se profesan él y lo exterior incide en que sea un hombre enigmático, y eso produce atracción y el surgimiento de preguntas sobre su personalidad.


¿Desde el principio de Ricciardi pensaste en crear una serie de novelas?

No, ni mucho menos. Escribí la primera novela. Ricciardi tuvo éxito. En todo el proceso me ayudó mucho Paola, mi mujer, que trabaja en el editing del libro. Piensa que aunque la serie tenga tan buena acogida yo nunca he dejado mi empleo de toda la vida en la banca. Quiero conservar mi independencia de la escritura.

¿Antes de Ricciardi escribías sin pretensiones de publicar?

No, nunca escribí antes de cumplir los cincuenta, una edad que por otra parte no parece propiciar la eclosión de un talento, siempre pensé que si eso existe se descubre en la juventud, y no pensaba, en realidad nunca he contemplado la posibilidad, tenerlo.

Lo decía porque en las novelas del comisario Ricciardi hay muchos pasajes cargados de licencias poéticas, párrafos sumamente líricos que sorprenden en una novela negra.

Cuando escribes metes dentro del texto todo lo que tienes, lo que has vivido. Amores y pasiones. También metes toda lectura, película o experiencia que te ha dejado alguna cicatriz, y eso significa que te ha impactado. En las novelas de Ricciardi introduzco mi todo: hijos, fracasos. Supongo que al fin y al cabo lo poético que mencionas es una emoción.

Que por otra parte quizá aparezca por estar las novelas ambientadas en los años 30. ¿Qué te motivó, además de la efeméride del Gambrinus, para situarlas en otra época y no en la actualidad?

La verdad es que no soporto las investigaciones científicas, y tampoco creo que hagan mucho para encontrar al culpable por una serie de excepciones de procedimiento de los abogados defensores que producen la imposibilidad de dar con el culpable.

¿Ves? Desde la renuncia de lo científico y neutro el acercamiento vira a lo cotidiano y a su poética de la búsqueda, los detalles y la reflexión intuitiva.

Quería situar las novelas en una época donde las investigaciones se movieran desde la pasión. Los detectives o comisarios sólo podían dar con el culpable investigando la vida de la víctima para entender cuándo una pasión positiva devino negativa. ¿Qué generó tanto envidia, odio y celos como para asesinar?

Y el crimen generalmente irrumpe por hambre, amor o dinero, como menciona Ricciardi en La primavera.

Son los elementos clásicos del crimen. Ahora existe una industria del crimen, pero también es por hambre, hambre de poseer. Tiene razón Ricciardi, las constantes son las mismas de antaño.

Pero en los años treinta en Nápoles imagino que el crimen era más pasional, cargado de mil pulsiones.

Una ciudad de pasión como Marsella o Palermo, no es una ciudad organizada y fría. La violencia nórdica, que en los últimos tiempos tiene tanto éxito, parte de la locura o de crímenes de extrema frialdad.

Quizá es una violencia más prototípica de nuestra época.

Seguramente sí.

¿Ricciardi se inspira en algún investigador previo de otros autores? Mientras leía El invierno todo el rato acudía a mi mente la imagen de Pietro Germi en Un maledetto imbroglio, la película basada en el Pasticiaccio brutto de Gadda.

Creo que no me inspiré en ningún investigador de otras historias. Si te fijas, Ricciardi tiene una pose casi sacerdotal.

Casi un asceta.

Se distancia voluntariamente de las pasiones. Le dan miedo. Observa desde la ventana a la mujer que desea, pero no interviene. Nació así, piensa en su vida, que le ha dejado muy marcado. En la cuarta novela de la serie pensé que Ricciardi moriría y escribí sobre su adolescencia, todos esos recuerdos de alguien que ve el último momento de los muertos. Al final optó por sobrevivir.


¿La idea de las cuatro estaciones, una por novela, la pensaste para estructurar toda la serie o también surgió casualmente?

Escribí El invierno del comisario Ricciardi pensando que sería la primera y última novela de la serie. Una vez comprobé la buena acogida que tuvo entre los lectores pensé en probar de crear una novela ambientada en una estación bonita, para ver si lograba transportar el horror a la primavera.

En El invierno se sentía el efecto de la estación, pero en La primavera se percibe todavía más, mencionas más la estación. Además de esta diferencia, se percibe un progreso entre ambas. El invierno es más corto y quizá lineal, mientras que La primavera es una obra muy compleja, con muchos personajes y tramas.

Es mucho más coral. Yo veo cada novela de la serie como parte de una sola historia. Los personajes evolucionan. El Ricciardi de la quinta novela ha crecido, no en vano ha transcurrido casi un año desde que empezó su historia con muchos casos y cosas.

Es un personaje que vive mucho los casos, pero también insistes mucho en su contexto cotidiano, desde su amor platónico hasta la relación con sus compañeros.

Sí, su mismo comportamiento viene determinado de sus fantasmas y del don que tiene. Es un observador, pero naturalmente sus relaciones personajes juegan un gran papel. Su Enrica, el ayudante Maione…

Que en La primavera gana protagonismo con una historia paralela al caso principal.

En El invierno está siempre al lado del comisario y en La primavera tiene más libertad. En breve una televisión producirá una serie sobre Ricciardi y siempre pienso que el personaje más complicado de interpretar es Maione. Ricciardi no llora, raramente expresa emociones. El problema es Maione. En El verano, que llegará en español a lo largo de los próximos meses, será un personaje cómico. Tiene mucho calor y por obligación debe llevar el uniforme de invierno. Pesa más de cien kilos y para respirar aliviado se mete a dieta. Y su mujer sufre porque puede aceptar cualquier cosa menos que su marido no coma en casa. Y es un cambio trascendente, porque en La primavera Maione es trágico y padece una situación que lo pone contra las cuerdas.

Y en ese aspecto entra el contexto. Ya lo has explicado antes. En los años 30 el investigador se implicaba en los casos, que repercutían en su existencia de manera directa.

Absolutamente. Hoy es un trabajo. En esa época existía una fuerte implicación personal.

En La primavera tanto el comisario Ricciardi como Maione se ven afectados a nivel personal por la evolución del caso que investigan.

Sí, y es a partir de las madres y los hijos. La mujer de Maione sufre por la muerte de un hijo fallecido años atrás. También tenemos a la tarotista Carmela Calise y hasta a la madre de Ricciardi, que sueña con ella. Rosa, su tata, es como una madre. Y no podemos olvidar a Filomena, con su hijo Gaetano. Trabajé en estas relaciones materno filiales. El amor de madres a hijos y viceversa es el más perfecto, pero también puede causar mucho dolor. La primavera es la novela del amor materno, que hasta se condena con un testigo.

Sí, un hombre de sesenta años con una novia de su edad que no puede casarse porque su madre no quiere. Y claro, la mujer ya tiene noventa años y esperan su muerte para liberarse y cobrar la herencia.

Sí, y además él aún aspira a tener familia numerosa. También su historia está muy relacionada con la madre, algo que no deja de ser muy napolitano.

Y en las novelas introduces muchos elementos que caracterizan Nápoles, entre ellos el aspecto teatral que siempre rodea a los crímenes que centran la trama.

Intento dar siempre un elemento teatral a los crímenes. En Nápoles hablar del teatro es hablar de la ciudad, en la calle y en la platea, es inherente a nuestra condición.

Y estos elementos napolitanos, tan especiales, marcan con naturalidad la atmosfera de toda la novela, la ciudad es otra protagonista que modula los eventos y las personalidades.

Y no hay necesidad de usar los clichés como la pizza o la mandolina. Se trata de que el lector reconozca una Nápoles verosímil, creíble a todas luces.

Los espacios en que transcurren las novelas son siempre los del centro de la ciudad, más reconocibles, lugares donde todo el mundo se conoce.

Nápoles, más allá de sus calles principales donde hay dinero, acoge una serie de barrios populares que son otro mundo, con una musicalidad muy diferente, se habla otra lengua y hasta la teatralización de los sentimientos es opuesta en ambos lados, que casi se tocan, lo que no impide una gran diferencia de potencial que provoca constantes descargas eléctricas de gran intensidad.

Y Ricciardi puede entender a las dos Nápoles por ser de origen noble al tiempo que sabe tratar a la gente humilde.

Ricciardi es el único habitante de una ciudad donde vivos y muertos se ignoran. Y él capta ambas voces a la perfección. Si lo miras bien es una metáfora muy clara, porque solemos caminar en nuestro mundo alienados, sin penetrar nunca en el otro. El napolitano suele pisar raramente la periferia. Ricciardi es equidistante entre ambos mundos y ello le permite comprender mejor las situaciones que se generan.

Y por otra parte no nació en Nápoles, tiene algo de observador externo, un antropólogo.

No, es de la provincia de Salerno, no lo suficientemente lejos de Nápoles como para no conocerla, pero tampoco suficientemente cerca como para integrarla al cuerpo, interiorizarla y no poder escapar a sus garras.

Lo que contrasta con Maione.

Que de tan napolitano se integra en el tejido de la ciudad. Será corpulento y vestirá de uniforme, pero sabe moverse y desaparecer por las calles, conoce el laberinto y sabe esconderse, como si la ciudad fuera consciente de su presencia, y aparecer en el momento oportuno.

En La Primavera lo demuestra siempre que visita a Filomena, la belleza con una cicatriz en el rostro. En La primavera lo polifónico gana mucho terreno y las tramas son múltiples. ¿Cómo organizaste el material y su complejidad?

El invierno era una autopista, muy lineal. Hay un solo flashback con el barítono, y es más bien la mera narración de un hecho. En La Primavera articulé las cosas de manera muy diferente. Su primer borrador era muy onírico, sin los nombres de los personajes secundarios, como en un sueño. Ya en el segundo estructuré mucho más el conjunto. A veces pienso que sin definirlo tanto hubiese logrado que fuera más vívido.

Pero la estructura ayuda a crear tensión. Lo polifónico del relato y la división de sus acciones mediante párrafos cortos y el uso de la simultaneidad producen inquietud, todos cobran protagonismo y nos preguntamos por su destino.

Quería crear inquietud, inquietud en parte por todo el delirio del amor equivocado, con los personajes moviéndose sin parar en lo físico y en lo mental. El suicidio del pizzero es una historia fuerte, porque su muerte implica que paga un sueño. Filomena se sacrifica por otro motivo. Por la belleza, un lujo que determinadas clases sociales no pueden permitirse, para Filomena es un obstáculo, con gente poco fiable a su alrededor que condiciona su modo de afrontar la vida.

El mismo Ricciardi parece sacrificarse con su pasividad amorosa y la renuncia a vivir la normalidad, de casa al trabajo, del trabajo a casa con ligerísimas pausas para comer siempre lo mismo, un hombre de rutina hasta las últimas consecuencias.

El comisario debe juntar los elementos para resolver la investigación, pero no puede evitar que lo imprevisto se cruce en el camino, y en La primavera los nombres de la libreta de la tarotista asesinada llevan a Enrica al despacho de Ricciardi, y claro, ni uno ni la otra reaccionan con normalidad, el shock es tremendo. Por otra parte el comisario tendrá más sorpresas amorosas, su misterio no deja indiferente y Livia, la influyente viuda del tenor y amiga personal de Edda Mussolini, volverá más que decidida a conseguir lo que desea.

Otro contraste con Ricciardi, que pese a vivir durante el fascismo no profesa simpatía por el régimen mussoliniano ni tampoco abre mucho la boca para quejarse, no se pronuncia. ¿Querías realzar lo político?

Quise dar una visión realista, y me explico. Nuestra visión de la época viene determinada por todo lo que supimos a posteriori de los veinte años de fascismo. La lectura de este período se nutre de datos que juzgan su totalidad con una negatividad absoluta.

Por algo en la historiografía se le llama Il ventennio nero.

Sí, pero esa es la visión histórica, el análisis del pasado desde el presente. Los italianos en los años donde sitúo las novelas de Ricciardi tenían otra percepción. Mi trama acaece en los primeros años treinta. En 1929 un 97% de votantes aprobaron el fascismo. No había una adhesión absoluta. En Nápoles, acostumbrados como estamos a la dominación de un sinfín de pueblos, siempre hemos pensado que la nueva dominación seria mejor que la anterior. Luego se daban cuenta que no era así, sino que era aún peor. Quería reflejar el desinterés general de los napolitanos por el régimen. Naturalmente existía una cuota de disidencia intelectual que representa el Doctor Modo, el forense, pero el resto de napolitanos sólo lo utilizaba si podía. En caso contrario se distanciaban.

Ricciardi sólo entra en riesgo con el fascismo por su superior.

Garzo, que en su diplomacia asciende no tanto por méritos como por habilidad en el trato con los que mandan. Ricciardi, pese a no sentir simpatía por el fascismo por su tono militar, cree que la naturaleza humana es la que debemos combatir, y esta no cambia con el fascismo, siempre es la misma.

Y en su renuncia a la normalidad no lleva sombrero ni frecuenta los ambientes que le corresponden por clase y origen.

No se preocupa por las formas, lo que desconcierta a Garzo, le da miedo porque no entiende su proceder y cree que su conocimiento de los criminales sólo puede deberse a que él también lo es.

Y para Ricciardi otro problema del fascismo es que la prensa no mencionaba ningún crimen, eran imposibles en un Estado de orden y seguridad.

Y lo combate, sabe que la prensa no puede hablar de estos temas, y eso dificulta su tarea y la reduce a la nada, como si su labor fuera invisible pese a que toda la calle sepa de crimen, sangre o cualquier otro chismorreo.

Ya para terminar. ¿Te imaginas un investigador al estilo de Ricciardi en 2012?

Me lo imagino, pero lo veo más necesario que real. Es compasivo y se preocupa por los demás. Nosotros lo somos cada vez. Vemos un accidente y no sufrimos, simplemente somos espectadores, y eso es desagradable ética y estéticamente.

Una actitud ética.

Sí. Hoy en día me imagino a Ricciardi más político que policía.

Trailers de los libros

El invierno del comisario Ricciardi

La primavera del comisario Ricciardi

14.2.12

Bard denuncia en 'Huérfanos de Sangre' las mafias de adopción en Guatemala

El periodista francés presenta su thriller en España con motivo de BCNegra 2012, el encuentro de novela negra de Barcelona
THRILLER.Fotografía de archivo del periodista francés Patrick Bard.foto: Marie Berthe Ferrer.fuente:lavanguardia.com

El periodista francés Patrick Bard denuncia las mafias de adopción en Guatemala en su libro Huérfanos de Sangre, un thriller que acaba de presentar en España con motivo de BCNegra 2012, el encuentro de novela negra de Barcelona.

Entre los años 2007 y 2008, este periodista "freelance" viajaba por Guatemala junto con su mujer, la también periodista Marie-Berthe Ferrer, para investigar el "feminicidio" en ese país, cuando quedó "conmovido" al descubrir el masivo robo de niños, ha asegurado en una entrevista con Efe.

"Allí conecté con la organización Sobrevivientes, dedicada a luchar contra la violencia que sufren las mujeres, y su presidenta me dijo una frase que, como periodista, nunca pude olvidar: 'En los años cincuenta, Guatemala exportaba plátanos y ahora exporta a sus hijos'", recuerda Patrick Bard.

Bard calcula que el negocio de la adopción ilegal de niños en Guatemala ha movido unos ingresos anuales de 250 millones de dólares (unos 188,5 millones de euros al cambio actual), hasta que el presidente Álvaro Colom prohibió por ley su adopción por madres extranjeras a finales de 2008.

"Alrededor de cinco mil niños fueron vendidos a Estados Unidos, por un precio que oscilaba entre los 40.000 y los 70.000 dólares (de 30.000 a 52.000 euros), recalca Bard, el primero que denunció los asesinatos de Ciudad Juárez (México) en su novela "La Frontera".

Durante su estancia en Guatemala, Bard visitó un Centro de Acogida de la Organización Sobrevivientes y allí pudo contemplar "tanto a niños robados, cuyos padres no habían podido ser localizados, como a madres, a quienes les habían arrebatado a sus hijos".

"Me impactó enormemente la historia de una mujer a la que drogaron para poder robarle su hija y, gracias a Sobrevivientes, encontró a los padres adoptivos de su hija en Estados Unidos; les envió una carta y ellos se negaron a devolverla, e incluso a hacer a la niña las pertinentes pruebas de ADN", subraya Patrick Bard.

Con esta historia en mente, el periodista perfiló Huérfanos de Sangre, que ahora se publica en España por Grijalbo, tras haber obtenido en Francia los Premios Lion Noir y Sang d'Encre des Lycéens en la que explica los entresijos de las mafias de adopción en Guatemala para vender niños a familias norteamericanas.

"En Guatemala, donde un abogado ejerce también de notario y es fácil corromper tanto a los funcionarios de emigración como a los del registro civil para cambiar la identidad de este bebé, un niño robado pasaba a calificarse de huérfano e ingresaba en un orfanato", enumera.

A los norteamericanos, internet les descubría que en Guatemala se practicaba la "adopción-exprés", por la que, en dos o tres meses, menos de lo que duraba un embarazo, una familia podía tener a un hijo en su casa. "Desde luego, la fórmula era legal, pero no dejaba de ser sospechosa, recalca Patrick Bard.

"Previo pago alrededor de 50.000 dólares, un abogado norteamericano les ponía en contacto con un abogado guatemalteco, la familia viajaba a Guatemala, les llevaban al orfanato, recogían a su hijo, iban al consulado norteamericano y salían del país con la ciudadanía norteamericana del bebé", reseña.

Patrick Bard denuncia que "la mafia de la adopción de niños y la violencia de este país procede de las matanzas ocurridas durante la revuelta militar, en la que los militares masacraron a 250.000 civiles, la mayoría mayas, y practicaron una campaña de violación planificada para aniquilar la cohesión de esta comunidad".

Bard constata que "cincuenta mil mujeres fueron violadas o asesinadas y muchas fueron encerradas como 'esclavas sexuales' en cuarteles militares; de ahí nacieron bebés que los militares empezaron a vender, porque sus madres no los querían".

"En 1996, cuando se acabó el conflicto armado, los militares se reconvierten en policías, trabajan en la seguridad privada -cuatro por cada policía- o se dedican al crimen organizado "y, como la fuente de los bebés se les había acabado, empezaron a robar niños", denuncia Bard.

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Huérfanos de sangre

24.1.12

Argentinoir

Dicen en Italia que Alfred Hitchcock no ha muerto, que vive en el cuerpo de una señora de Buenos Aires y hace novelas bacanas
La escritora argentina Claudia Piñeiro. foto: Leo Vaca.fuente:elmundo.es

¡Elementaaaal, boluuuuudos! Si los 'ragazzos' del 'Corriere della Sera' aseguran que Hitchcock, el mismo Alfred Hitchcock que dirigió 'Psicosis' o 'Los pájaros', entre otros muchos clásicazos, alias 'El Gordo', "es una mujer que vive en Buenos Aires", habrá que aplicarse un poco y empezar a leer las novelas de Claudia Piñeiro, la 'Miss Hitchcock' en cuestión, y hacerlo como si no existiese un mañana. E ideal, para comenzar, se muestra esta 'Betibú', su última novela, que se publica ahora en España, de la mano de Alfaguara, tras haber cosechado un enorme éxito en Argentina. Vuelta de tuerca al género negrocriminal e hiriente repaso a una sociedad devorada por la corrupción del poder, de las autoridades policiales y de los medios de comunicación. ¡Vamos, que por muy ambientada en Argentina que esté la cosa, podría perfectamente haberse escrito aquí, en casa, en esta desdichada España nuestra, país de negruras y horrores alentados por voraces primas de riesgo!

Basta con echar un vistazo a las reseñas que ha aparecido en los periódicos del otro lado del charco para constatar que Betibú va en serio. En 'El Atlántico de Mar de Plata': "Es mucho más que una novela. Es un pequeño manual de periodismo, pero no porque explique la técnica de cómo construir una buena nota en pirámide invertida, sino porque transmite –a través de sus personajes– el amor por una profesión. 'Betibú' es, ante todo, una novela exquisita e ineludible". En 'ADN': "La suya es a la vez una escritura de género y también una escritura popular. Como tal, al modo folletín de Eugéne Sue, es una literatura crítica, pero también recepcionista y consoladora". Y, finalmente, en 'La Nación': "Con 'Betibú', su reciente novela, vuelve a estar en el podio de los autores más vendidos. La muerte, los fantasmas, las claves de su literatura popular y el doble filo del éxito, según Claudia Piñeiro, primera dama del policial argentino". ¿Alguien da más?

Claro que sí. Ella misma. Doña Claudia 'Hitchcock' Piñeiro. Al regalarnos esta enérgica historia de crímenes y venganza en la que, en vez de buscarse un detective al uso, traspasa el caso a la redacción de 'El Tribuno' y adopta como investigadores a Jaime Brena, un viejo periodista de sucesos de los que echaron sus primer diente babeando tinta frente a una desvencijada Olivetti; a un pibe recién salido de la facultad que cree que va a encontrar todas las respuestas en Twitter, Facebook y Google; y a Nuri Iscar, la tal 'Betibú' del título, escritora de 'best-sellers' que anda de capa caída después de editar una última obra fallida y vive apartada del mundillo literario. ¡Ojalá pudiésemos contar por estos pagos con dos o tres Claudias Piñeiro! Pero no se puede tener todo. Ahí van tres impagables párrafos, extraídos de la novela, sobre el periodismo de nuestros días. ¡Prestad atención, porque contienen tres verdades como sendos puños! Es más, no tienen desperdicio. ¡Chau!

"¿Sabes cuál es tu problema, pibe?, mucho Internet y poca calle. Un periodista policial se hace en la calle. ¿Cuántas veces te escondiste detrás de un árbol, vos?, ¿cuántas veces llamaste a un testigo de un crimen o a un pariente muerto haciéndote pasar por el comisario Fulano de Tal?, ¿cuántas veces te disfrazaste para meterte en un lugar donde no te dejaban entrar? El pibe no contesta, pero es evidente que nada hizo de lo que le pregunta Brena. Acordate, pibe, mucha calle, ser entrador y mimetizarte con la situación: vos tenés que ser el ladrón, el asesino, el muerto, el cómplice, lo que haga falta para entenderles la cabeza. Y largá un poco la computadora, tanto Google te está haciendo mal".

"Hacételo, el tiempo, hacételo, y lee ficción. Si querés ser un buen periodista, tenés que leer ficción, pibe, no hubo ni hay ningún gran periodista que no haya sido un buen lector, te lo aseguro".

"Se sacan de encima empleados con sueldos que fueron ganando aumento a lo largo de los años y los reemplazan con periodistas recién recibidos que contratan por la mitad. Por eso pagan, para que se vayan. No importa que los nuevos conjuguen mal los verbos, que no sepan cuándo tienen que escribir concejo y cuándo consejo, o que confundan a Tracy Austin con Jane Austen. Ya lo corregirá alguien en el camino. Y si no, mala suerte. Lo importante es que los viejos y caros se vayan, sin prisa pero sin pausa".

23.1.12

Semana Negra: futuro gris

El certamen podría cambiar de sede o desaparecer
Visitantes de la Semana Negra, en el campus de Viesques de la Universidad de Oviedo, en Gijón.foto:Paco Paredes. fuente:elpais.com

"Construyamos fantasía en tiempos sin fantasía y en los que el destino es una puerta que conduce a ninguna parte", decía Paco Ignacio Taibo II, escritor y director de la Semana Negra en la recepción en el Ayuntamiento de Gijón el pasado viernes por la tarde. A su lado, Rafael Felgueroso, primer teniente de alcalde y concejal de Seguridad Ciudadana del Foro de Asturias -partido de Francisco Álvarez-Cascos, presidente del Principado-, aguantaba estoico la ovación que algunos de los 140 autores que participan en el evento daban al escritor asturmexicano. El cambio político en la alcaldía de la ciudad asturiana puede significar que la edición 24ª de este festival literario sea la última.

Este año el tren negro no paró a su paso por Oviedo. Francisco Álvarez-Cascos no se unió al convoy, como tampoco lo hizo Carmen Moriyón, alcaldesa de Gijón por el Foro de Asturias, en la llegada a su estación final. Semanas antes, la regidora anunciaba que revisaría el convenio que desde hace 24 años el Consistorio suscribe anualmente con la Asociación Semana Negra, organizadora del evento. "No diré no por no", declaraba Moriyón en una entrevista con Europa Press, "pero si el coste es cercano a los 300.000 euros y continúa la polémica por el emplazamiento con la Universidad o el ruido con los vecinos, todas las partes tendremos que repensarlo". La alcaldesa aboga por replantear la actual oferta cultural municipal y defiende más eventos del estilo de un torneo de golf en el que participan 400 niños. Desde el Principado, que también colabora en la aportación económica, afirmaron que "el Ayuntamiento de Gijón tiene autonomía absoluta para tomar las decisiones que considere necesarias".

El festival está blindado: Paco Ignacio Taibo II, director de la Semana Negra, en Gijón. foto:Juan González

Felgueroso, en sustitución de Carlos Rubiera, concejal de Cultura que no asistió a la recepción y con el que este periódico ha tratado de ponerse en contacto sin conseguirlo, desgranaba "el esfuerzo" que en su opinión hace el Ayuntamiento. La subvención se cifra en una aportación económica de 230.000 euros de la que participan otros organismos públicos, como el teatro Jovellanos, donde se celebran algunos conciertos. A esta cuantía se añaden varias partidas por la cesión del terreno y la prestación de servicios a cargo de empresas municipales, como la seguridad vial, el sistema de aguas, la presencia de la Policía Municipal, los bomberos y Protección Civil, además de los servicios sanitarios. El teniente de alcalde no pudo concretar la cifra exacta a la que asciende el monto final. José Manuel Sariego, exconcejal de Cultura del PSOE, explicaba en una esquina de la sala del Ayuntamiento que esta subvención es "perfectamente asumible porque solo supone el 20% del total del coste del evento. Quien decida suspenderla estará robando a los gijonenses parte de su patrimonio".

El Ayuntamiento concede una ayuda de 300.000 euros, según la alcaldesa

El resto de la financiación se sustenta en patrocinadores privados como Pepsi, Mahou y Air Europa, entre otros, además de las cuotas que hosteleros y comerciantes pagan por poner sus carpas en el recinto. "La Semana Negra será imposible sin el apoyo municipal, no se trata solo de la aportación económica, sino de la voluntad de colaborar por parte del Ayuntamiento", explicaba Taibo II.

En la carpa del Conseyu de Mocedá se ha creado una suerte de muro de las lamentaciones donde los semaneros cuelgan mensajes de apoyo a la Semana Negra y en contra de la valla que, por primera vez en la historia del festival, delimita el recinto. Taibo II la denomina "el muro de la ignominia" del rector de la Universidad de Oviedo, Vicente Gotor, principal opositor a que esta edición se celebrara en el campus de Viesques, a las afueras de Gijón. Existe una sentencia del pasado 19 de julio que da la razón a la organización de la Semana Negra en contra del criterio del rector, quien arguye que el festival provoca problemas con los vecinos por los posibles ruidos y molestias a los estudiantes.

El Consistorio se desentiende de la linde, que ha supuesto un coste de 70.000 euros para la Universidad, al que se añade el del personal de seguridad que deambula por el recinto. Y, aunque Felgueroso recuerda a Gotor que "los terrenos pertenecen al Ayuntamiento" -pese al litigio que mantienen por la propiedad-, la alcaldesa Moriyón se comprometió con la institución académica a que no se volvería a celebrar allí el festival literario.

Vicente Álvarez Areces, alcalde socialista de Gijón durante 12 años y presidente del Principado otros 12 -hasta el pasado 22 de mayo-, fue uno de los veteranos que inauguraron esta fiesta literaria, a falta de representación del Gobierno municipal. Areces fue el regidor que hace 24 años creó la Semana Negra con el historietista Ángel de la Calle, el editor Juan Cueto y el propio Paco Ignacio Taibo II. "Es el paradigma de festival de libertad, crítico, una demostración de convivencia abierta al mundo", contaba frente a la carpa de Encuentros presidida por un gran póster del cuadro de Delacroix La libertad guiando al pueblo, espacio donde se celebran algunas de las charlas. "Ahora parece que el nuevo Gobierno, como consecuencia del cambio político, tiene dificultades de relación con la Semana. Sería un error no potenciarla, un retroceso. Nadie se cree que esto se monte con otra finalidad que no sea favorecer a Asturias".

El expresidente socialista remachó este argumento en el homenaje a los fundadores de la Semana Negra organizado el martes por la tarde. Areces, Cueto y Taibo II aseguraron que "el festival está blindado". "A mí me va la guerra", manifestó el director del encuentro, "y cuanto más tontos son los oponentes mejor me lo paso". Durante la charla, los ponentes recordaron que esta no es la primera vez que se enfrentan a "una cruzada conservadora", en referencia a la oposición del PP en la primera edición en 1988.

Para Carmen Veiga, concejal socialista y exdirectora del teatro Jovellanos, la ubicación es la clave que determinará si la Semana Negra se vuelve a celebrar en Gijón. "El año que viene no quiero trasladarme a 28 kilómetros", contaba en referencia a la posibilidad de que el festival se traslade a Avilés. Una oferta que Taibo II ha aclarado que aún no se ha hecho formalmente. Román Álvarez, concejal de Cultura de Avilés, gobernado por el PSOE, confirma desconocer esta propuesta.

Los semaneros, mientras tanto, alcanzaron ayer el ecuador del festival abarrotando cada día el recinto. Los escritores, los otros protagonistas de la Semana Negra, aunque concentrados en crímenes, relatos fantásticos y cazas de zombis, son conscientes del momento que vive el certamen. En la terraza del hotel Don Manuel, sede de algunos de los encuentros literarios, un pequeño cónclave latinoamericano cebaba el mate al fresco de la mañana del sábado. "No se va a suspender porque es una semana de duros y los duros no lloran ni se ríen", decía el escritor argentino Miguel Ángel Molfino. Kike Ferrari, ganador del premio de relatos policiacos de la pasada edición, avanzaba un poco más en el argumento: "Es una disputa ideológica disfrazada. No se atreven a decir que esto es un nido de rojos". El tercero en debate, el escritor uruguayo Híber Conteris, finalista del Premio Hammett, cree que "aquellos que piensan que existe una contradicción entre lo popular y lo académico tienen una mentalidad oscurantista y medieval".

"Paco ha demostrado que nadie ni nada le puede parar. Quiero que haya una Semana Negra, no quiero que haya una semana cualquiera, aunque sea en Gijón", decía el escritor Fernando Marías, cicerone de Carmen Posadas. La autora hispano-uruguaya ha encontrado en este festival una cura de humildad para la literatura: "Camino entre los puestos de comida y atracciones y me doy cuenta de la labor desacralizadora del festival. Baja la literatura de la torre de marfil donde lamentablemente muchas veces se instala".

Habrá que esperar hasta la clausura del domingo. Ese día Taibo II desvelará el futuro de la Semana Negra. Si, como desde hace 24 años, se celebrará en alguna de las esquinas de Gijón o virará su rumbo en busca de nuevos misterios por Asturias.

Ficha policial

A.M.

- En 1988, el escritor Paco Ignacio Taibo II, el historietista Ángel de la Calle y el editor Juan Cueto fundan la Semana Negra con la ayuda del entonces alcalde de Gijón, Vicente Álvarez Areces.

- En estas 24 ediciones han pasado por el certamen autores de novela negra como Dennis Lehane, Fred Vargas y Ramsey Campbell; y poetas como Ángel González y Juan Gelman.

- Y de todo ello ha dado cuenta el diario oficial A Quemarropa, decano de la prensa negra.

21.1.12

Petros Márkaris, Anne Perry, Patrick Bard y Lorenzo Silva, en el BCNegra 2012

El griego Petros Márkaris; la reina de la novela de detectives, Anne Perry; el autor de Huérfanos de sangre, Patrick Bard, y el madrileño Lorenzo Silva serán algunos de los participantes en la séptima edición del festival de novela negra de Barcelona BCNegra, que se celebrará del 2 al 11 de febrero
El escritor griego Petros Márkaris. foto:EFE.fuente:lainformacion.com

Su comisario, el librero Paco Camarasa, ha presentado hoy la programación del evento, que homenajeará al fallecido primer director de la Oficina Antifraude de Cataluña, David Martínez Madero.

También se ha organizado una exposición sobre "Gimlet", una revista sobre novela negra que dirigió Manuel Vázquez Montalbán, y en la Biblioteca Arús se mostrará, por primera vez ordenada y clasificada, la colección Joan Proubasta sobre Sherlock Holmes, una de las mejores del mundo sobre el investigador londinense.

En declaraciones a Efe, Camarasa, alma de la librería "Negra y criminal" de Barcelona, ha invitado a los aficionados al género y al público en general a asistir al festival, donde "podrán descubrir las pistas necesarias para cometer el crimen de la lectura".

Con un presupuesto que ha sufrido un recorte del tres por ciento, Camarasa destaca la colaboración con la empresa privada -este año participan 36 editoriales, más que en ediciones anteriores- y con instituciones como las bibliotecas municipales o los clubes de lectura juvenil.

Sobre el premio Carvalho, que en pasados certámenes se ha otorgado a autores como Henning Mankell, PD James o Michael Connelly, Camarasa ha indicado que en esta ocasión recaerá en Petros Márkaris, uno de los representantes de la denominada novela negra mediterránea.

El comisario de BCNegra subraya que se trata de un escritor que retoma la tradición del género popular, con un policía, Kostas Kharitos, que ha considerado "el más policía de todos los investigadores literarios".

Asimismo, entiende que con sus novelas plasma "la indignación ciudadana que sienten los habitantes de Atenas, una de las ciudades mediterráneas que están soportando desde hace meses la dictadura de los mercados".

Anne Perry comentará con sus lectores el proceso de creación de sus inspectores Thomas Pitt y William Monk, mientras que otros escritores como Patrick Bard, los nórdicos Anders Roslund y Borge Hellstrom y los norteamericanos Jeffery Deaver y Karin Slaughter también se reunirán con el público.

Por otra parte, habrá una exhibición de la Unidad Canina de los Mossos d'Esquadra y se debatirá por qué no existen todavía los gatos policía, que sí aparecen en algunas novelas resolviendo casos.

Nuevos autores españoles como Laura Fernández, David C. Hall, Julián Sánchez, Carlos Zanón, Marta Banús, Juan Bas, Gabriela Cañas o Carles Salem presentarán sus obras.

Las islas Canarias, asimismo, tendrán un papel en la semana más negra de Barcelona, puesto que además de constituir un destino vacacional idílico son literariamente un "bullicio de actividad delictiva".

La treintena de actividades organizadas estarán presentes en las diferentes redes sociales que, entre el 2 y el 11 de febrero, "serán más negras que nunca", según Paco Camarasa.

20.1.12

Winslow: "Me han llamado 'autor de culto' tantas veces que me siento Charles Manson"


Don Winslow toma el legado del legendario Trevanian y resucita la novela de espías

"¿Que qué pienso de la CIA...?" .foto.fuente:elmundo.es

En los años 70, en pleno 'boom' del thriller internacional, entre Forsyth y Le Carré surgió un nuevo elemento misterioso que firmaba con el misterioso pseudónimo de Trevanian. Mucho se especuló sobre su autor. Sus lectores fueron aplicándole atributos extraídos de sus tramas exóticas y con un punto perverso. Ex agente secreto, gourmet, alpinista, crítico de arte, diplomático, científico...

Se sabía que escribía en lengua inglesa. Hoy tenemos su verdadero nombre, Rod Whitaker. Murió en 2005. Supo vender millones de libros sin enseñar foto suya alguna en las solapas de sus libros. Sus dos grandes creaciones son Jonathan Hemlock (protagonista de 'Sanción en el Eiger' y 'Sanción de Loo'), profesor de Arte y agente del servicio secreto inglés, y Nicholai Hel nacido de padres europeos en la China de la Primera Guerra Mundial, asesino a sueldo y con aspiraciones místicas.

Hasta ahora, era el protagonista de su intriga 'Shibumi'. Hasta ahora. Hasta hace poco. El admirado superventas Don Winslow lo ha retomado para 'Satori' (Roca), que ha aparecido recientemente en España y va por la segunda edición. El autor de 'El poder del perro' responde a las preguntas de ELMUNDO.es haciendo un hueco en su trabajo de coescribir el guión de la versión al cine de 'Satori' para Warner Bros. Nicholai Hel (el de Winslow, y el de Trevanian, y el de todos) será interpretado por Leonardo DiCaprio.

Pregunta.-Supongo que usted es un fan de Trevanian. Es un caso extraño de escritor de best-sellers y ficción 'de culto', ¿no? Algo así como usted.

Respuesta.- Soy fan de Trevanian, y lo he sido durante mucho tiempo. Escribió más o menos lo que quiso, del modo en que quiso escribirlo, y admiro eso. Y hay un culto de fans devotos además de aquellos que leen sus best sellers, como 'Sanción en el Eiger' y 'Shibumi'. 'El verano de Katya', por ejemplo, es un libro increíble. Es gracioso lo que hace a un autor ser 'de culto', ¿no? Supongo que una cierta pasión de parte del lector, y cierto toque especial por parte del autor. Me han llamado 'escritor de culto' tantas veces que me siento como Charlie Manson.

P.- Pero continuar la obra de ficción de un escritor famoso tiene quizá algo de desventaja, por ponerse uno en contraste con el trabajo anterior, ¿no?

R.- Bueno, a no ser que quieras escribir un solo libro en tu vida, es un problema inevitable. Como escritor, tienes que aceptar que los lectores van a preferir unos libros a otros, o que ellos van a defender tu primer libro incluso en contra de los más nuevos. Me da igual. Mientras a un lector le guste alguno de mis libros, estoy satisfecho.

P.- ¿Cuáles son los elementos de las películas de espionaje de Guerra Fría que se había propuesto continuar y homenajear específicamente aquí en 'Satori'?

R.- Usted lo dice implícitamente en la pregunta. Quería dar una idea de la complejidad de la Guerra Fría en Asia. Generalmente, la ficción de espías ha tratado aspectos europeos de aquella era, pero los componentes asiáticos eran igual de interesantes y complejos. Tendemos a cometer el mismo error en la ficción que los políticos en el mundo real. Ver aquella época como un estricto combate bipolar entre capitalismo y comunismo, cuando, de hecho, era multi-dimensional, especialmente en el Sudeste asiático.

P- ¿Qué opina de la cultura oriental, usted, por ejemplo, cree en el "satori", esa "iluminación"?

R.- Estoy muy interesado en las culturas asiáticas. Es una de las razones por las que salté ante la oportunidad de hacer este libro. Yo trabajé en China, por ejemplo, y me encantaría volver algún día. Y, en lo que respecta al "satori", sí creo en ello, aunque no lo he experimentado. Aún.

P.- ¿Tenemos aún, en 2012, material para escribir novelas de espías, para invenntar algún Nicholai Hel real trabajando para los gobiernos?

R.- Claro. Mientras la fuerza sea un instrumento de política extranjera, tendremos Nicholai Hels trabajando para los estados. Pienso que las recientes noticias de Irán, por ejemplo, lo evidencian.

P.- ¿Cómo era, en su opinión el esquivo Trevanian?

R.- Nunca le conocí, pero tengo entendido que era cariñoso, gracioso y (como se podría imaginar) un poco excéntrico. Tenía opiniones muy rotundas. He estado en contacto con la familia y son gente encantadora.

P.- ¿Cuál es su opinion de la CIA?

R.- Vaya... ¿cuánta extensión tienes? Creo que la CIA ha sido tenida por el 'hombre del saco' de las últimas décadas. Se les han atribuido todo tipo de cosas de las que no son siquiera capaces. Dicho esto, ha estado envuelta en asuntos en los que no me hubiera gustado que estuvieran. Pero es una cuestión complicada en la que la mayor parte de los gobiernos (especialmente las verdaderas 'potencias') tienen que afrontar. Se necesita a la CIA, pero ¿cuánto poder debe acumular? Las acciones secretas son contradictorias con la democracia, mientras la democracia no las necesite para sobrevivir.