16.7.10

El último detective privado

Un curso de verano recuerda a Vázquez Montalbán y al personaje de Carvalho como cronistas de la Transición de España

Manuel Vázquez Montalbán en 1992.-foto:JOAN SÁNCHEZ.fuente:elpais.com

Decir Pepe Carvalho es decir Manuel Vázquez Montalbán. El detective tiene tantas similitudes con su creador que ayer era difícil adivinar de quién hablaban en cada momento los ponentes de la mesa redonda del curso Recordando a Pepe Carvalho: cómo se crea un personaje en la novela negra. Los escritores Lorenzo Silva y Domingo Villar, el librero Francisco Camarasa, la periodista Rosa Mora y Ana Gavín, directora de relaciones editoriales de Planeta, fueron los encargados de reflexionar sobre el mítico detective en los cursos de verano de El Escorial.

"Carvalho es una mezcla de Harry el Sucio y la madre Teresa de Calcuta", sentencia Domingo Villar, escritor de novela policiaca que ve en el personaje de Vázquez Montalbán un modelo de "piedad". Carvalho es irónico y sarcástico, es un hombre que va de la Barcelona burguesa a los bajos fondos. El personaje bebe del Vázquez Montalbán nacido de una familia humilde en el barrio del Raval, con un padre preso por ser republicano al que no conoció hasta los cinco años. El detective refleja la vida de su autor y es un cronista de primera mano del cambio de la dictadura franquista a la democracia.

Vázquez Montalbán describe sin explicar lo que Carvalho vive, da por hecho que el lector sabe de lo que habla, para no perder agilidad. "Quizá en el futuro habrá que poner anotaciones a pie de página", opina Lorenzo Silva, quien considera que, a diferencia de Alejandro Dumas, que "se apoya en informes y papeles para recrear la Francia de Luis XIII, Vázquez Montalbán mira a su alrededor en la Transición y capta los destellos, como un poeta que rescata imágenes".

Para Rosa Mora, el tipo de vida que llevaba Vázquez Montalbán y su forma de escribir, que él mismo definía como "a ráfagas", es lo que hizo llegar tan alto al personaje de Pepe Carvalho. "Creo que con él dignificó la novela policiaca", afirma.

Lo que diferencia al detective Carvalho, cuyas aventuras transcurren a lo largo de 25 libros, de los otros personajes de la novela policiaca actual, es la autonomía de su profesión. "Carvalho es el último detective privado", explica Rosa Mora, y pone de ejemplo los personajes creados por los dos escritores que la acompañan. El detective de la Policía Nacional Leo Caldas, creación de Domingo Villar, y la pareja de guardias civiles compuesta por el brigada Bevilacqua y la cabo Chamorro, salida de la imaginación de Lorenzo Silva, muestran cómo la novela se adapta a la realidad, y como el detective privado ya no puede competir con los medios de la policía o la Guardia Civil. "Saben hasta en el chat que te metes y a quién envías mensajes, ¿cómo va a competir con eso alguien que hace guardia ante una puerta a ver quién sale?", se cuestiona Silva, que, al igual que Villar, ha aprendido de Vázquez Montalbán y de su manera de narrar. "No sabía cómo agradecérselo y, cuando murió en 2000, le envié a su viuda, Anna Sallés, mis libros para que los leyera", comenta Villar emocionado.

15.7.10

Tres forenses literarios para una disección de la novela negra

Laura Esquivel, Santiago Gamboa y Petros Markaris conversan en Gijón en torno al imparable boom de un género que se niegan a considerar menor

De izquierda a derecha, Santiago Gamboa, Laura Esquivel y Petros Markaris, fotografiados en el recinto de la Semana Negra de Gijón.-foto:MARINA TAIBO 3.fuente:elpais.com

En medio de la Semana Negra, tres realidades distintas pero un mismo fenómeno literario. La mexicana Laura Esquivel, el colombiano Santiago Gamboa y el griego Petros Markaris no se conocían en persona antes de visitar Gijón -tampoco sus mundos literarios guardan entre sí concomitancias claras- pero eso no impidió que se sentaran delante de un café para debatir la situación actual de la novela negra en España. En un diálogo a tres bandas, los tres autores mantuvieron un cruce de argumentos en el que primó la reivindicación del género policiaco como cauce para la reflexión social, económica y política.

"Ningún escritor de novela negra de hoy en día se consideraría un autor menor a otros". Para el escritor colombiano Santiago Gamboa, la gran conquista de la novela policiaca a nivel mundial consiste en que no se establezca ninguna diferenciación de géneros: "Si a Graham Greene nunca le dieron el premio Nobel es porque hace 20 años la novela negra no había conseguido el estatus que hoy tiene", comenta Gamboa.

Por su parte, Petros Markaris considera que el desarrollo económico que se vivió en Europa con la caída de los Gobiernos socialistas supuso un auge en la literatura: "Los lectores encuentran en la novela negra la única vía para leer una crítica social y política de la situación actual en Grecia, al centrar la temática no solo en las vivencias de los personajes sino también en una reflexión en los cambios estructurales de la sociedad".

Como no podía ser de otro modo, la radicalización de la violencia en México es también un fenómeno que se refleja en el mundo literario. Laura Esquivel justifica las historias que el género negro cuenta como una especie de venganza del propio lector: "Ante la impunidad generalizada de los grandes criminales, que no son otros que los de cuello blanco que permiten esa situaciones", explica, "el lector siente que a través de los argumentos y las historias que lee se realiza una especie de castigo y justicia".

Santiago Gamboa profundiza y va más allá cuando considera que la clave del éxito de la novela negra es la curiosidad: "El enigma es la clave. La anomalía en las situaciones que se desarrollan en los argumentos produce un tipo de placer de lectura diferente al que produce la pura estética. Las novelas que tienen un enigma y que con su solución satisfacen al lector, hace que estas historias sean mucho más populares que las de otros géneros".

Petros Markaris se siente comprometido con la situación en la que se ve inmerso su país, Grecia. En la charla explica que prepara un libro donde "el personaje principal escribe sobre la crisis y durante la crisis", argumento que para el escritor colombiano Santiago Gamboa es "la conjunción perfecta" para retratar el momento actual. La realidad, para el autor de Necrópolis, se degrada: "Siento que sí hay mal que 100 años dure. Como autor, me afecta que hace 10 años hubiera más elementos positivos donde fijar la mirada y que las coordenadas humanas y los pactos sociales hayan desaparecido por la pérdida de valores y la violencia".

Laura Esquivel se plantea un reto como escritora en el proceso creativo actual: "¿Cómo hacer para mostrar y recordar esa memoria colectiva y no reafirmar los valores negativos? Mi lucha se centra en reactivar el gen de la memoria a través de una palabra, de un sonido, y recordar a la sociedad que en el transcurso de la Humanidad hemos vivido de otra manera: hemos tenido otra manera de compartir, de integrarnos con el medio ambiente".

El boom de la novela negra en España empezó a hacerse realidad en 2009: las ventas duplicaron sus cifras en el primer cuatrimestre en relación al año anterior, con casi dos millones de ejemplares vendidos en España, según Nielsen. Pero la Semana Negra quiere ser el encuentro de una realidad literaria "alejada de modas y superventas" y una alternativa "más poliédrica que nunca", según su director Paco Ignacio Taibo II.

La autora de Como agua para chocolate augura un futuro "muy interesante" para el género negro dentro de los autores mexicanos. Petros Markaris confía en la hornada de al menos "10 escritores jóvenes" que están aprovechando la moda de la novela negra en su país con propuestas muy interesantes. En cuanto a Santiago Gamboa, augura un futuro "muy grande" para el género en Colombia, "una sociedad que necesita versiones frescas de la realidad social", ya que, para él, desde siempre ha habido grandes clásicos que sin estar bajo la etiqueta de lo negro han retratado historias con tintes oscuros: "Un ejemplo claro es Edipo, donde el propio personaje es autor del crimen y detective".

13.7.10

El amor a lo oscuro y a la reflexión social de Martin Cruz Smith

El autor de Gorky Park vuelve a la Semana Negra de Gijón 20 años después

Martin Cruz Smith, ayer en Gijón. foto:PACO PAREDES.fuente:elpais.com

A las musas es imposible controlarlas. Martin Cruz Smith (Reading, Pensilvania, 1942) así lo cree, pero asegura que su escritura, "cargada de reflexión social", como la describió ayer Paco Ignacio Taibo II, director de la Semana Negra de Gijón, ha evolucionado a un lado más oscuro: "La experiencia a lo largo de los años hace que mis historias, sin pretenderlo, sean más oscuras y afiladas". El escritor llevaba dos décadas sin pisar Asturias.

Ayer, Cruz Smith tenía ganas de hablar de política, de sus orígenes y de las figuras que han inspirado sus más de 20 novelas, principalmente de género negro y westerns. Con un gran sentido democrático y progresista en sus declaraciones, Cruz Smith se alegra de que Barack Obama llegara al poder, porque John McCain y Sarah Palin "podrían pertenecer al Know Nothing", un movimiento de mediados del siglo XIX surgido del temor de los estadounidenses a los inmigrantes irlandeses. Por eso, el escritor se muestra contrario a la Ley de Inmigración de Arizona: "Los europeos conquistaron el continente americano a los nativos en su totalidad. Ahora la historia les devuelve la jugada y quieren criminalizar a aquellos que vienen a Estados Unidos en busca de trabajo; esos blancos reclaman un país que ya no es suyo, que no existe". Si alguien puede hablar de multiculturalidad es el autor de Gorky Park (Grijalbo). Su padre, John Smith, tocaba el saxo. Músico de jazz, conoció en la exposición de Nueva York de 1939 a una india de la tribu Pueblo, de Nuevo México, "con una belleza como la de Ava Gadner". El saxofonista tuvo un flechazo: "Mis padres formaron la perfecta conjunción entre el be-bop y la reina de la belleza".

Las últimas noticias de intercambios de espías rusos y estadounidenses devuelven a la actualidad a su personaje más conocido, el detective ruso Arkady Renko, el protagonista de Gorky Park, que decide suicidarse en La Habana en la cuarta entrega de la saga de siete libros ambientados en la época de la Guerra Fría. En Havana bay, el soviético decide insuflar aire en sus venas y acabar con su vida: "Conozco muy bien a mis personajes, y cuanto más años pasan, más depresivos se vuelven". La trama lo lleva a mantener al protagonista vivo: "Introduzco la idea en esta obra de que lo difícil es esperar a que la vida pase".

El autor confiesa que vive cargado de más de doce ideas que le rondan la cabeza continuamente y que de situaciones dispares han salido sus mejores obras: "Un día de compras con mi esposa y mis hijas, para no aburrirme, decidí leer algunas revistas. En las últimas páginas encontré una fotografía de unas mujeres de la época victoriana, de clase baja, vestidas con pantalones. Esa imagen, junto a la de mi familia empujando el carrito de la compra hizo la conexión en mi cabeza, y dio lugar a lo que más tarde sería La rosa, mi libro sobre un grupo de mujeres mineras en Wigan". Un guiño y recuerdo de uno de sus libros favoritos, The road to Wigan Pier, inédito en España, un estudio sociológico que realizó George Orwell de la clase trabajadora del norte de Inglaterra antes de la Segunda Guerra Mundial.

Más influencias: considera a Batman un héroe de guerra y califica de magistral al momento en que el actor Richard Widmark arroja a una anciana paralítica por las escaleras en El beso de la muerte (1947): "Hay tanta cultura de donde beber que mis influencias no se quedan en un apartado de la literatura, son permeables".

12.7.10

La Primera Dama

Hasta el momento, las biografías sobre Agatha Christie, incluyendo su autobiografía, se habían concentrado en las facetas más misteriosas y ambiguas de su vida, y también en la forma como se había fraguado uno de los más rutilantes éxitos en el mundo de la novela detectivesca

Agatha Christie, La Primera dama del misterio.foto.fuente:pagina12.com.ar

Cambiando un poco el ángulo, Agatha Christie. Los cuadernos secretos (Suma) de John Curran, pone el acento en sus numerosos libros a partir del descubrimiento de los apuntes que la autora escribía en cuadernos caseros a lo largo de los años, sin intención de que fueran publicados. Un verdadero viaje a la cocina de Diez negritos, Muerte en el Nilo, El espejo se rajó de parte a parte y otros tantos enigmas que perduran para nuevas generaciones de lectores dispuestos a dejarse seducir por el eterno misterio de quién fue el asesino.

Alicia Plante

Es fácil imaginar al irlandés John Curran, un apasionado experto en la obra de Agatha Christie, cuando aquel día de noviembre de 2005 descubrió el tesoro insospechado que lo impulsó a preparar este libro: una caja con 73 cuadernos escolares y libretas comunes conteniendo anotaciones manuscritas de Agatha Christie, en ciertos momentos consignando una intención o una trama en desarrollo, en otros como en diálogo consigo misma. Y Curran fue abriéndolos uno a uno, numerados al azar por alguien que no había sido ella, alguien que no tomó conciencia de la trascendencia del material y lo relegó a una caja que a su vez fue a dar a un rincón de la habitación donde se conservaban documentos, así como ejemplares de todos los títulos en sus diferentes ediciones y traducciones, publicadas en más de cien países y vendidas en cifras billonarias, jamás superadas por nadie.

Había sido recién en 2004, veintiocho años después de la muerte de Christie, que su nieto, Mathew Prichard, hizo accesibles a los investigadores la documentación y los objetos personales de su abuela, hasta entonces celosamente guardados bajo siete llaves por Rosalind, la hija de la escritora. Prichard también levantó el cerco de misterio que volvía inaccesible la residencia de la familia, Greenway House, una bella y amplia mansión que Christie había adquirido en Devon. Invitado especialmente por Prichard a hospedarse en la casa y revisar libremente la documentación, Curran descubrió la caja, los cuadernos y el corazón de su amada Agatha Christie.

Pero antes de avanzar en sus cotejos entre anotaciones y obras publicadas, Curran nos ofrece un interesante estudio de las claves del éxito de Christie. Primero, dice, en todas y cada una de sus obras está presente una legibilidad extraordinaria que permite que jamás decaiga el interés del lector. Destaca luego la escrupulosidad con que Christie compuso sus historias, el equilibrio que lograba entre fantasía y factibilidad. En casi todas sus tramas, subraya, instala el crimen en una situación que limita el número de sospechosos (una casa de campo, un tren, un barco, una isla), lo cual, además de acotar los alcances de la investigación, estimula y activa los mecanismos deductivos del lector. Simultáneamente, la autora jamás lo defrauda: cada historia es un ejemplo de juego limpio.

Los cuadernos secretos de Agatha Christie. John Curran Suma 568 páginas

Por mi parte, considero que su infalible respeto de estas premisas lleva al público amante del género de misterio a meterse de cabeza, desde la primera página de una historia suya, en el siempre renovado duelo autor/ lector. Así, cuando cerremos el libro, será sabiendo quién ganó, quién fue más hábil, si el autor para ocultar e inducir legítimamente a error, o el error para no dejarse despistar y descubrir la verdad por su cuenta, antes de que el autor se la revelara. El libro de Curran muestra numerosos ejemplos de la malicia de Christie en el manejo de esta pulseada. Por ejemplo, en la página 24, encontramos esta cita suya: "...Si le damos un aire de misterio, los lectores pensarán que ya han dado en el clavo... Las mujeres de avanzada edad siempre funcionan bien como sospechosas; o en la 457 a El misterio de Pale Horse, uno de los títulos más potentes de sus últimos quince años según Curran, donde agrega: "...como sucede en muchos de sus títulos, lo que uno cree ver no es exactamente lo que hay; o en la 415, en relación con Los Trabajos de Hércules, otro comentario suyo: "Una vez más, Christie juega con nuestros errores de apreciación y percepción".

Cabe suponer que detrás de ese duelo, cuyo sustrato evidente es la lucha entre dos extremos representados por el criminal y el investigador, está la eterna oposición bien/mal, vida/muerte. No es extraño, entonces, que el lector se apasione con un juego que compromete aspectos tan básicos de su psiquismo.

Curran avanzó en su intensa lectura de los cuadernos, y nos muestra cómo en breves frases crípticas, apenas recordatorios que seguramente a ella le disparaban mil imágenes, Christie traza las ideas para los tres o cuatro próximos misterios –algunos materializados recién décadas más tarde– que surgían incontenibles en medio del trabajo con un libro en curso. El experto percibió que aquellos cuadernos develaban retroactivamente el secreto del "cómo" en el trabajo de la escritora, lo cual lo convertía a él en el primer testigo de una creatividad en pleno funcionamiento. Aquello, concluyó, le permitiría comprender, imaginar y apreciar con mayor profundidad ese especial cuidado de Christie en la elaboración siempre verosímil de sus argumentos y la creación de sus personajes. Para alguien que se había dedicado al estudio académico de su obra, era asombroso tener acceso a un número importante de borradores, muchos de ellos los iniciales; otros, evidentemente, los últimos –lo cual sugería el extravío de numerosos cuadernos–; poder meterse en los pliegues ocultos de su inagotable y frondosa fantasía y compartir la inquietud de su férrea exigencia consigo misma; tener ante los ojos, como en una charla con ella, los laberintos de su pensamiento, reconocer escenarios de sus novelas en la propia casa, en aquel jardín, en el mirador sobre el río en el cual algún personaje había trepado al parapeto, se había reído y había paseado por donde él lo hacía ahora. Como si las hubiese necesitado para el mejor desarrollo de una trama, Christie también había consignado en los cuadernos los bocetos y mapas de aquellas imágenes mentales sobreimpuestas a su entorno doméstico, delicados diseños que más parecen apuntes para una escenografía.

Jeroglífico del Cuaderno 56 que encabeza la primera de las dos únicas páginas en las que aparece la obra de teatro más famosa de Agatha Christie: La ratonera

La huella dejada en su espíritu por los viajes en que acompañó al primer marido aparece asimismo en los argumentos de numerosas novelas ubicadas en el extranjero, cuyas notas revelan el ansia y la inquietud de una viajera nunca saciada.

De un modo que las obras terminadas no permiten sospechar, Curran se topó con la insatisfacción y la duda en Christie, sentimientos ante los cuales ella recurrió una vez más a sus cuadernos, consignando allí, de manera sólo aparentemente anárquica (abría un cuaderno, encontraba una página en blanco, y allí escribía lo que ocupaba su mente en el momento), las soluciones alternativas para la trama o el mecanismo problemático. Enumeradas meticulosamente e identificadas por medio de letras mayúsculas –cuyo ordenamiento a veces no seguía el alfabeto sino lo que su intuición ya la predisponía a decidir–, en cada caso el experto reconoció en inmediato cotejo mental y casi con el placer de un cómplice, la finalmente elegida. O, en cambio, descubrió que una escena del borrador había sido eliminada, o que al fin Poirot había reemplazado a Miss Marple o viceversa.

Estas anotaciones, que Christie jamás pensó en compartir con otros ojos, proporcionaron a Curran –y, a través de sus abundantes transcripciones, a nosotros– el paisaje ficcional contra el cual surgió y se desarrolló su obra entre 1929 y 1976, año de su muerte. Esta carrera suya, que abarcó cincuenta y cinco años, se dio a caballo de dos guerras mundiales y resultó en una producción prolija y sistemática de una novela por año, que remitía a Collins, su editor, cada Navidad. Aparte estaban los relatos breves y las obras de teatro que estrenó en el West End londinense a lo largo de veinte años, logrando en cada género el mismo enorme éxito comercial.

Merece una mención aparte el tema de su caligrafía, que curiosamente la edad volvió más clara. Era casi indescifrable, y lo logrado por Curran en esa tarea merecería ser equiparado con una de las investigaciones de Poirot.

En este inesperado regalo del destino Curran había entrado en contacto personal con la intimidad –literaria pero también doméstica y social– de la escritora a la que llevaba años estudiando. La decisión a tomar era ¿cómo organizar sus observaciones a fin de comunicarlas? Decidió no hacerlo por orden alfabético ni cronológico sino por tema, comenzando por uno que, a través de los años, fascinó a Christie, el de las canciones de cuna y los cuentos infantiles, "siempre tan trágicos y macabros, por eso encantan a los niños". A esta categoría, que abarca diez obras, pertenecen algunos de sus relatos más célebres, como Cinco cerditos y Diez negritos. Sigue la sección dedicada a los asesinatos en forma de juego, luego los crímenes realmente ocurridos y nunca resueltos, y lo que Curran llamó "asesinatos previa cita". Finalmente, siguen los casos ubicados en países extranjeros. Por supuesto, dadas las dimensiones del libro, Curran no se ocupa de la totalidad de las obras de Christie, pero confía en poder remediarlo mediante una posterior edición ampliada.

Mapa que muestra la escena del asesinato en Cinco cerditos con la casa del embarcadero.

Los dos relatos inéditos incluidos son excelentes. "La captura de Cerbero" nos sorprende con una historia que en 1940 la revista The Strand, su habitual editor de cuentos cortos, no se animó a publicar debido al retrato apenas disimulado de Hitler. La otra, "El incidente de la pelota del perro", es asimismo un alarde de ingenio. Fue escrita en 1933 pero no se publicó porque Christie decidió convertirla en una novela, El testigo mudo y nunca la ofreció a su editor.

En síntesis, Los cuadernos secretos es un libro de consulta para bibliófilos del género, y seguramente un placer para el lector que siempre amó a Dame Agatha.

9.7.10

Los "surdicos" empujan a los "nórdicos" en la Semana Negra de Gijón

La llegada de 150 escritores a Gijón en un tren especial procedente de Madrid ha marcado esta tarde el inicio de la Semana Negra, un festival literario y multicultural que este año se desarrollará con menos presupuesto y con los autores del cono sur empujando a los "nórdicos", tan de moda en los últimos tiempos
Taibo recibe en Madrid, a los "surdicos".foto.fuente:EFE

Los autores, que han sido recibidos a su llegada a Gijón por una manifestación de trabajadores de la empresa Chupa Chups, de funcionarios municipales contra el recorte salarial y de miembros de la Asamblea de Parados, participarán hasta el día 18 en el "único" festival literario del verano "sin escritores nórdicos ni vampiros enamorados", según ha anunciado su director, Paco Ignacio Taibo.

La organización del certamen ha pretendido "romper con la moda" de que todo evento vinculado a la literatura policiaca "que se precie" debe invitar a autores del norte de Europa y tener una estética de "vampiros sin sustancia", y este año ha dado prioridad a los autores sudamericanos.

El festival ha cumplido ya "sobradamente" con la literatura negra nórdica ya que sus autores más destacados han estado presentes en ediciones anteriores y ha destacado el "empuje" de los escritores del "cono sur", fundamentalmente argentinos, según ha explicado su director.

"Es como si los ecos de la crisis económica le hubieran mandado a la literatura un montón de talento que ahora está brotando", ha afirmado.

Dos argentinos, Guillermo Orsi y Carlos Salem; un mexicano, Eduardo Monteverde, y dos españoles, Carlos Bardem y Cristina Fallrás, son los finalistas que optan al premio Hamett que concede en el certamen la Sociedad de Escritores Policiacos a la mejor novela negra publicada en el último año.

Otro argentino, Javier Sinay, competirá con el mejicano Javier Valdés Cárdenas y con el español Mariano Sánchez Soler por el Rodolfo Walsh, que otorga la Semana Negra a la mejor novela de no ficción o basada en hechos reales.

El festival, que se celebra por segundo año consecutivo junto a la playa de El Arbeyal, en la zona oeste de la ciudad, ha visto este año recortado su presupuesto en un 7 por ciento.

De su "multiculturalidad" da idea que la organización ha programado un homenaje al bicentenario del nacimiento del compositor polaco Frederic Chopin.

Intentarán "parar el caos sonoro" del recinto de la playa del Arbeyal para que durante un par de minutos se haga el silencio y se pueda escuchar una polonesa.

Ese objetivo, reconoce Taibo, es "una logística muy difícil", porque a la estridencia de las atracciones de feria, los distintos estilos musicales que se alternan en los "chiringuitos" de la playa y el voceo de los vendedores ambulantes se suma el murmullo de la multitud que acude a un evento por el que pasan en torno a un millón de visitantes y en el que también se venden libros, 54.000 en 2009.

En el marco de la Semana Negra, se celebra el Encuentro Internacional de Fotoperiodismo, que en su decimocuarta edición enfocará el drama de los desplazados del mundo con la exposición "Y sin embargo se mueven", con trabajos de seis reporteros en once países de Iberoamérica, Europa, África y Asia.



En busca de Lisbeth

Tratar de encontrar a Lisbeth Salander por las calles y pequeñas plazas de Estocolmo es desesperante. Siempre crees que llegas tarde y que la heroína de la trilogía Millennium, de Stieg Larsson, acaba de abandonar el lugar protegida por su sigilo y su capucha negra. La frustración se supera finalmente, porque la búsqueda de una de las criaturas más increíbles creada por la literatura te mete de lleno en la obra de Larsson, a la vez que se descubre una de las ciudades más maravillosas del mundo

Noomi Rapace interpreta a Lisbeth Salander, una de las creaciones literarias de Stiegg Larsson más interesantes de los últimos años.foto.fuente:adn.es

Una isla destaca en Estocolmo sobre las otras 13: Södermalm, el epicentro de Millennium, el refugio de los personajes buenos, la selva urbana impenetrable en la que la hacker Lisbeth Salander se mueve como una sombra y donde se palpa el espíritu del desaparecido Stieg Larsson (1954-2004).

Albert Montagut

Cualquier recorrido por Södermalm acerca al visitante a la trilogía mágica que componen Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire, y que ahora Destino nos hace llegar en edición de bolsillo.

Un barrio especial

El tour oficial que ofrece el museo de la ciudad por el barrio de Södermalm ha atraído a unas 10.000 personas en el último año. La visita se puede hacer en castellano y tiene una duración de 90 minutos. En la web www.stadsmuseum.stockholm.se está toda la información relativa al circuito Millennium. El tour cuesta 120 coronas, unos 12 euros, y es perfecto para conocer de cerca este barrio repleto de cafés, bares, pequeños restaurantes y zona preferida como lugar de residencia de los intelectuales, jóvenes o los más bohemios habitantes de esta ciudad que ha adquirido el inglés como el segundo idioma no oficial y donde no se prohíbe el uso del burka.

Es inevitable que el tour introduzca elementos tanto del libro como de la película. Inicialmente éste es un detalle incómodo. Muchos consideran que los tres filmes no reflejan la calidad de la obra de Larsson, aunque su éxito taquillero en Europa ha activado un proyecto Millennium en Hollywood, un hecho que ha molestado en Suecia, donde la producción local de la trilogía no sólo ha gustado a la gran mayoría, sino que ha activado incluso una serie televisiva.

La mezcla entre los escenarios que aparecen en los libros y los filmes resulta efectivamente chocante, y sin embargo son complementarios e interesantes. Las películas suecas han sido producidas por Sören Staermose, y fueron dirigidas, en su primera entrega, por el danés Niels Arden Olsen, y por el sueco Daniel Alfredson. Millennium está protagonizada por Noomi Rapace, en el papel estelar de Lisbeth Salander, y por Michael Nyqvist, que interpreta al periodista Mikael Blomkvist.

Bellmansgatan, 1. Aquí vive Blomkvist en la novela y en la realidad, porque así se llama uno de los vecinos del edificio, recientemente restaurado. La imagen amarilla de la fachada que teníamos en mente desde hace meses se ha convertido, tras una restauración, en roja, en homenaje al color de la mayoría de las granjas del interior del país.

Desde una de las buhardillas se divisa la isla de la ciudad antigua Gamla Stan y la pasarela de hierro al estilo Eiffel a través de la que se llega al edificio es hoy uno de los lugares más fotografiados de Estocolmo. Bellmansgatan, 1 es un edificio del siglo XVIII, que sobrevivió al gran incendio que en 1759 arrasó la mayor parte de las casas del barrio montañoso de Monteliusvägen, desde el que se divisa todo Estocolmo y un lugar de visita obligatorio.

La ruta sigue a través del puente de Lunda (Lundabron). Ése es el camino más rápido para llegar al Mellqvist Kaffebar, en el número 78 de Hornsgatan, una de las dos arterias principales de Södermalm. La zona está repleta de edificios que se perciben como nuevos, y que fueron construidos en los años sesenta y setenta para albergar al boom demográfico que relanzó la población sueca. Ikea, la marca de muebles preferida por Salander, se creó en esa época, y precisamente para poder atender la necesidad de los inquilinos que ocuparon estos edificios y desde donde surgió una nueva Estocolmo y una nueva Suecia.

Café y Ruiz Zafón

En el Mellqvist es imprescindible una parada. Sobre las mesas hay muchos cafés y se observa a un joven con camisa rosa, americana vintage beige, bermudas verdes y zapatillas negras de Fred Perry con calcetines también negros con lunares blancos. Entre sus manos sostiene Vindens Skugga, la conocida La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón.

Hay muchos detalles de los libros de Larsson que se visualizan en Hornsgatan: una tienda de ropa donde se supone compra Salander y una tienda de electrónica donde suele acudir la hacker. Desde allí hasta el otro eje importante de Södermalm, Götgatan, uno pasa por otro de los escenarios del libro, la Bofill Bage, un edificio semicircular de viviendas cuyo espacio interior está ocupado por un jardín y una cadena de árboles perfectamente podados y cuya visita es imprescindible para quienes la arquitectura tiene algo de especial.

El edificio fue diseñado por el arquitecto español Ricardo Bofill y fue construido entre 1991 y 1992. El complejo, cuya media luna forma un diámetro de 180 metros, incluye otros cinco edificios de apartamentos más pequeños. Los expertos han dicho de esta construcción que sus líneas simples ligan con la arquitectura nórdica tradicional y destacan que, gracias al proyecto de Bofill, la técnica del concreto arquitectónico prefabricado fue introducida en Suecia por primera vez. El Bofill Bage es de parada obligada en la búsqueda de Salander.

Es obligatorio subir hasta la plaza Mosebacke, desde donde se puede disfrutar de una vista increíble de la ciudad vieja y del Báltico y donde está Fiskargatan, 9, el bloque de apartamentos de lujo donde Salander se refugia en un piso de 21 habitaciones y desde donde se divisa el incesante tráfico marítimo de Strömmen y Saltsjön. A diario, antes de subir a su casa, Salander suele comprar en el cercano 7 Eleven de Götgatan, y donde nuestra heroína no se olvida del champú, dentífrico, jabón, leche fermentada, huevos, queso, pan, bollos de canela congelados, café, bolsitas de té Lipton, pepinillos encurtidos, manzanas, una caja grande de las horribles Billys Pan Pizza y un cartón de Marlboro Light.

Por mucho que esperes en ese 7 Eleven de Götgatan, Salander, llamémosla ya Lisbeth, no aparece. Tampoco lo hace en el Kvarnen, la taberna de Tjärhovsgatan, 4, muy cerca del 7 Eleven. Allí, uno de los lugares preferidos de Larsson, Lisbeth intenta llamar la atención de Blomkvist en el primer libro besando a Miriam Wu, sin demasiado éxito.

El edificio donde está Millennium, en Götgatan, está ocupado por Greenpeace. Éste es otro de los lugares de imprescindible visita.

El impacto de Millennium en Estocolmo ha sido evidente. Hay que visitar la exposición que hay en el Museo de la Ciudad, en Slussen, y otros lugares que aparecen en la trilogía como la zona de Kungsholmen. Allí en Norr Mälastrand aún se puede ver a la agente Monica Figuerola haciendo footing.

El malo más malo

Quien no aparece por su casa es Nils Bjurman. En Upplandsgatan, en el barrio de Vasatsan, vive el violador y es donde este hombre que no amaba a las mujeres ataca a Lisbeth. El contraataque de nuestra heroína y el episodio del tatuaje en la barriga de Bjurman divide a los suecos. Algunos critican a Lisbeth por su acción; otros, la disculpan y se solidarizan con ella.

La visita a los escenarios de Millennium puede ser interminable. Lisbeth no aparece, pero, por lo menos, dicen que la fantástica Noomi Rapace regresará a finales de agosto a la ciudad. Su hijo tiene que volver al colegio. Algunos afortunados podrán verla y hasta hablar con ella.

Dicen que Noomi es sencilla y encantadora.

7.7.10

Editan en castellano la novela negra 'Sé lo que estás pensando', de John Verdon

Junto al lanzamiento de la obra, la editorial Roca ha creado el juego Enigma Manhattan, que premia al ganador y a un acompañante con un viaje a Nueva York

foto:archivo.fuente:lavanguardia.es

Roca Editorial ha editado la novela de género negro "Sé lo que estás pensando", de John Verdon, junto a una campaña de promoción online que sortea un viaje a Nueva York para conocer los escenarios de la trama.

La obra, una novela de intriga y suspense psicológico, ha servido de inspiración para crear el juego "Enigma Manhattan", que premia al ganador y a un acompañante con un viaje a Nueva York, uno de los escenarios de la novela.

Para la resolución del Enigma, es necesario leerse la obra, ya que la última pista para resolver el juego y poder acceder al sorteo del viaje, únicamente se encuentra en la novela.

Los organizadores nos dicen que viajar a Nueva York gratis "es tan fácil como resolver los siete enigmas que plantea el asesino", utilizando el Street View de Google.

La persona ganadora se dará a conocer el próximo 30 de septiembre. Para participar en "Enigma Manhattan" es imprescindible tener una cuenta en Facebook, ya que el juego se desarrolla por completo en esta red social.